
La acusación contra José Luis Rodríguez Zapatero revolucionó la red social. La jornada fue un ejemplo directo de cómo funciona la llamada polarización afectiva, u odio a los disidentes: cientos de tuits celebraron el impeachment de un expresidente como si el investigado fuera el chico que le robó a su novia en el instituto, y muchos otros lo defendieron como si fuera un miembro más de la familia.
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