José Luis Rodríguez Zapatero reapareció este viernes en la campaña electoral del PSOE ejerciendo de profeta en su país con una nueva misión que parece más imposible que la de las elecciones generales de 2023: acabar con la hegemonía del PP en Castilla y León, donde gobierna ininterrumpidamente desde 1987. «Vengo con la frente, la firmeza y el convencimiento de apoyar siempre al PSOE. El mejor partido». “Estoy orgulloso del partido que más ha comprometido con la democracia y que más ha modernizado España y que ahora, con Pedro Sánchez, defiende la legalidad internacional frente a una guerra absurda”, irrumpió el expresidente en la campaña electoral con el lema No a la guerra, Así se cantó y reprodujo en una pantalla gigante, con el que los españoles se negaron a entrar en el conflicto de Irak en 2003. Un eslogan que Sánchez guardó para justificar el enfrentamiento con Donald Trump, que negó a Washington el uso de las bases de Rota y Morón para bombardear Irán.
«Hay que ser valiente y patriótico para decirle a este presidente de Estados Unidos: ‘No, en España y en su soberanía manda el gobierno de España’. ¡Éste es un patriota!», afirmó Zapatero en su impactante regreso al frente político en un mitin en la capital León con Carlos Martínez, candidato a la presidencia de la junta, tras limitar su presencia en las elecciones de Extremadura a la preparación de campaña y desaparecer en las de Aragón. «El pueblo iraní está siendo intimidado por el matón del patio de la escuela que ignora todas las leyes internacionales. Estoy orgulloso de sentarme al micrófono con alguien que nos dio una lección sobre la respuesta de nuestro país a la guerra de Irak y la retirada de tropas de ese país», dijo Martínez, quien fue elegido líder territorial hace un año.

El regreso de Zapatero se produjo cuatro días después de su comparecencia en una de las comisiones de investigación del Senado, en la que admitió una acusación repartida en seis años por valor de 463.000 euros por asesoramiento escrito y oral a la empresa Analiza Relevante, propiedad de Julio Martínez, empresario imputado en Estados Unidos. Funda Plus Ultra. El líder socialista negó haber cometido irregularidades o ilegalidades ni ser lobbista, antes de advertir a los senadores del PP que se sentía «en su mejor momento» para participar en la campaña electoral castellanoleonesa. “Eres una persona sin defecto, te quisieron silenciar, José Luis”, dijo Javier Cendón, secretario provincial de León, resumiendo el ánimo general entre los aplausos de los 800 activistas y simpatizantes que siguieron el acto en el Polideportivo Luis Vives. «Pertenezco a la generación Zapatero, nunca nos dejaste atrás, nunca dejaste de ser soldado, siempre estuviste del lado de tu partido y siempre te lo agradeceremos», agradeció Nuria Rubio, vicesecretaria general de la Federación.
El ex primer ministro ha retomado desde el primer momento su papel de gran agitador del electorado socialista, ya que hace tres años les hizo creer en una remontada en las elecciones parlamentarias, en las que casi nadie creía. «Los dos derechistas son patrióticos, pero cuando habla el presidente de otro país lo siguen como gallinas. Y no soportan a Pedro Sánchez, pero se ha convertido en el líder de referencia para demócratas y progresistas de todo el mundo», enfatizó Zapatero. Sánchez confía en que, como ocurrió con el reconocimiento de Palestina, así se dé y que poco a poco más países recurran a su postura, como hizo incluso la ultraderechista Giorgia Meloni en Italia.

Zapatero aprovechó el acontecimiento -el PSOE cierra varios de ellos en los tramos finales de la campaña electoral en provincias como Segovia, donde logra un escaño por población que buscan los socialistas- para lograr la victoria sobre ETA durante su etapa en el Gobierno. «Invertimos el esfuerzo y la fe y conseguimos que se pusiera fin a la violencia terrorista bajo mi gobierno, sí, bajo mi gobierno, y desde entonces ha habido paz en España», subrayó. Pero también se mantuvo fiel al carácter de la propia campaña y entró en un conflicto con la Unión Popular Leonesa (UPL), que arrebató dos diputados a los socialistas en 2022. «Aquí se habla mucho de leonesismo. Con modestia quisiera decir que el mayor leonés fue Zapatero porque es el que más hizo por León. El resto son canciones», dijo, refiriéndose a sí mismo en tercera persona.
La UPL fue la fuerza más votada en la ciudad de León, con 17.671 votos (recibió 47.952 en total), seguida del PP con 15.027 votos y en tercer lugar el PSOE con 14.333 votos. En 2019, sin embargo, los socialistas ganaron en la ciudad con 20.500 electores -casi la mitad de los 47.950 de toda la provincia-, 3.000 más que el Partido Popular y más del doble que el Partido de León (8.200 de un total de 26.700).

«El PSOE es un partido de León porque es el que más hace por León», añadió Zapatero, quien destacó que milita en el grupo de León «desde 1978». El alcalde de León, José Antonio Díez, es también secretario general del grupo -el mayor del municipio con casi un millar de socios en una asociación de unos 10.000 afiliados- y uno de los referentes socialistas del leonesismo, no exclusivo de UPL. Sin embargo, según fuentes cercanas a él, fue excluido de los oradores del mitin por su enfrentamiento con Cendón, uno de los tres diputados que formaban parte del núcleo de Santos Cerdán en el Congreso. “El 15 de marzo la elección es entre más de lo mismo o cambiar”, concluyó Martínez.
