Tras la reunión del miércoles en Mérida, la dirección de PP y Vox coincidió este jueves en que las negociaciones se encaminan hacia la formación de un Gobierno de coalición en Extremadura con María Guardiola como presidenta. Sin embargo, ante el gran optimismo del partido popular, los ultras intentan calmar públicamente sus ánimos con ataques directos al liderazgo nacional de Alberto Núñez Feijóo. “Parece que estamos avanzando a pesar de los traspiés de Génova”, afirmó la portavoz de la ultraderecha en el Congreso, Pepa Millán, en los pasillos de la Cámara de los Comunes, pocas horas después de que se anunciara la apertura del expediente de expulsión de uno de sus exlíderes purgados, Iván Espinosa de los Monteros. Para el diputado de José María Figaredo, las disputas internas del partido vienen “del entorno inmediato de Génova y Feijóo”.
Figaredo estuvo este miércoles en la reunión en Mérida con el secretario general del PP, Miguel Tellado, para dirigirse a la ejecutiva regional. A su regreso de Extremadura este jueves, Tellado celebró que Vox haya “vuelto a la mesa de negociaciones”. Ambas formaciones salieron del partido con buena sintonía y los ultras dejaron entrever el apoyo de Guardiola. «Va todo muy bien. Es una muy buena noticia que estemos trabajando para darle gobierno a Extremadura. Estamos trabajando en una mesa de negociación, las negociaciones se han liberado», dijo Tellado al Congreso. Un entusiasmo compartido también por el viceconsejero de Política Territorial del PP, Elías Bendodo, que también se mostró «convencido» del acuerdo después de que PP y Vox convergieran posiciones en la reunión de Mérida. “Estas son muy buenas noticias”, dijo Bendodo. «No podemos defraudar las expectativas de crecimiento de los ciudadanos de Extremadura y del resto de comunidades autónomas», añadió.
El acuerdo debería producirse después de Semana Santa, aseguraron este miércoles PP y Vox. Fuentes del PP extremeño añaden que la sesión de investidura probablemente se produciría la semana siguiente. Mucho trabajo ya había avanzado antes de la reunión del miércoles, como confirmó el PP. Sin embargo, Vox ha demostrado, como viene haciendo desde hace días, que la postura de Génova impide un acuerdo completo. «El PP conoce el obstáculo y el obstáculo» que bloquea el pacto, ha precisado este jueves Millán, sin desvelar más detalles, subrayando que «en este punto el PP debe ser el único interlocutor» y que las negociaciones deben llevarse a cabo «en estricta intimidad».
Entre las exigencias de Vox a la población extremeña destacan el «fin del Mercosur y del Pacto Verde», la «prioridad de los españoles en la salud», el «fin de las políticas de reemplazo demográfico», «la familia en el centro de todas las políticas», el «fin del adoctrinamiento en las aulas» y el «rechazo a los acuerdos alcanzados por el PP y el PSOE en Europa». Sin embargo, fuentes del PP aseguran que estos temas no se trataron en la mesa de negociación de este miércoles en Extremadura. Y que se limitó únicamente a cuestiones técnicas regionales relacionadas con el tema habitacional; recorte de impuestos; de otros relacionados con la agricultura -como el proyecto de regadío Tierra de Barros- y de la reducción de la ecotasa en el marco de la continuidad de la central nuclear de Almaraz. Eso sí, este jueves en el Congreso, el grupo popular se abstuvo en la votación de una moción de Vox que pide específicamente «establecer una prioridad nacional en el acceso al sistema sanitario».
El nombramiento de este miércoles se produjo más de tres meses después de las elecciones en Extremadura, que Guardiola había adelantado precisamente para no tener que depender de Vox, pero en las que la extrema derecha volvió a tener la llave del gobierno. «Nuestro objetivo es que podamos conseguir un Gobierno estable y permanente para unos cuatro años y que garantice la alternativa que los extremeños han pedido», afirmó el portavoz de Vox en el Congreso, añadiendo en cualquier caso que «quieren ser optimistas» porque su objetivo es llegar a un acuerdo que les permita implementar sus políticas. «No sólo queremos derogar las políticas que fueron malas y que mantuvo el PP, sino que Vox está llamado a implementar y hacer realidad esta alternativa», ha afirmado.
Por su parte, la portavoz de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel, no tiene claro que ambas partes hayan llegado a un acuerdo, ya que está convencida de que a Santiago Abascal no le importa «sacrificar Extremadura» si le conviene para «darle un golpe a Feijóo». La portavoz criticó «la farsa de las negociaciones que no son negociaciones» porque, en su opinión, sólo hay que esperar a que «el señor Abascal dé luz verde».
