Advertisement
Vox fue el gran ganador de las elecciones de este domingo en Aragón, que el presidente Jorge Azcón esperaba que le liberen de la tutela del partido Ultra. No sólo no lo consiguió, sino que se encuentra en una situación de mayor debilidad al haber perdido dos escaños frente a los siete que ganó Vox, lo que permitirá a Santiago Abascal intensificar sus exigencias para seguir gobernando.
Al igual que en las elecciones extremeñas del 21 de diciembre, Vox duplicó su número de escaños de 7 a 14, mientras que su porcentaje de votos aumentó en más de seis puntos porcentuales, del 11,2% al 17,8%, un aumento de más de 40.000 votos. Más importante aún, la dependencia que ya tenía el PP de la formación Ultra para mantenerse en el poder no hará más que empeorar: ocho escaños menos que la mayoría absoluta, un hipotético pacto con Aragón Exist (dos diputados) no basta para que Azcón se asegure la investidura. Necesita que Santiago Abascal vote sí, o al menos se abstenga, y ha dejado claro que lo pagará caro.
En unas breves declaraciones vía videoconferencia desde la sede nacional de su partido en Madrid, Abascal aseguró que «ha sucedido lo más importante». [este domingo] es que Aragón ha derrotado a Pedro Sánchez porque Extremadura ya le ha derrotado”. Aunque felicitó al PP por su victoria, destacó que el Partido Popular había perdido tanto en porcentajes como en votos y escaños, asegurando que aunque el bipartidismo había utilizado todos los medios contra Vox, «la respuesta de los aragoneses fue clara: quieren más del doble que Vox». Y concluyó con una advertencia al PP y a Jorge Azcón: «Si el Partido Popular os quiere cambiar». Política, pueden contar con nosotros, pero si pretenden seguir con las mismas políticas que nos obligaron a abandonar los gobiernos regionales, tienen al Partido Socialista. Y eso es exactamente lo que diremos a partir de mañana, también en Castilla y León”, donde Vox presentará este lunes a sus candidatos para las elecciones del 15 de marzo.
Advertisement
Por su parte, los militantes de Vox, reunidos en el Hotel Corona de Aragón de Zaragoza, donde el partido Ultra ha instalado su sede la noche electoral, acogieron con euforia los resultados. En un brevísimo discurso en el que no anticipó qué posición tomaría para formar gobierno, el líder de la lista del partido, Alejandro Nolasco, aseguró que el veredicto de las urnas representaba “un sí al sentido común”. [lema de la campaña de su partido] y un no al fraude del bipartidismo”. Quienes esperaban que abandonara sus planes de pacto se limitaron a pedir su confianza. “No los abandonaremos”, les prometió.
El intento del PP de interferir con el electorado juvenil de Vox y reclutar al activista Vito Quilos para la campaña electoral no funcionó. La competencia de Se Acabó La Fiesta (SALF), el partido de extrema derecha Alvise Pérez, que se presentó a las elecciones regionales por primera vez y no logró cruzar el umbral del 3% de votos necesario para ganar un escaño, no ha hecho mella en el apoyo de Abascal. El único objetivo que Vox no consiguió fue dar ese Sorpresa En algunas provincias como Teruel, el PSOE obtuvo algo más de 2.000 votos de los socialistas, aunque lo consiguió en Teruel capital y en localidades como Fraga, Utebo y Cuarte de Huerva, ganando en unas 40 localidades.
Como en la campaña electoral en Extremadura, Abascal fue el auténtico candidato de Vox en las elecciones de Aragón. Desde el 12 de enero, cuando presentó a los candidatos de su partido en Teruel, Abascal prácticamente no ha salido de la comunidad autónoma -salvo para asistir a una cumbre ultrainternacional en Bruselas a la que asistió el presidente electo chileno, José Antonio Kast-, que ha recorrido de una punta a otra. Alejandro Nolasco, quien ya fue vicepresidente de Azcón entre agosto de 2023 y julio de 2024, lo acompañó, pero siempre en un segundo plano. La estrategia le funcionó. No sólo se reforzará Vox, sino también el propio liderazgo de Abascal dentro del partido, frente a críticos como su exsecretario general y presidente del Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith.
El resultado sitúa a Aragón en la misma situación que Extremadura desde el 21 de diciembre, con una candidata del PP, María Guardiola, que necesita el apoyo de Vox para gobernar. Después de que los líderes populares reiteraran que el partido de Abascal no quería hacerse cargo de las tareas de gobierno, Abascal aceptó el desafío y lanzó la orden: pidió una vicepresidencia y varias consejerías con presupuestos propios, así como la adopción de sus demandas en materia de política migratoria, rechazo al Pacto Verde Europeo, bajada de impuestos y recortes en el «gasto político»; es decir, se reducirá el número de escaños en el parlamento regional.
Ante las próximas elecciones en Aragón, PP y Vox suspendieron las negociaciones en Extremadura el pasado 19 de enero y no las han retomado. Sin embargo, la relación entre ambos se deterioró después de que el PP decidiera presentar su propio candidato a senador autonómico, cargo que ostentaba el ultra Pelayo Gordillo en la anterior legislatura y que Vox quería mantener.
Vox ha aprovechado el malestar del sector primario, que representa el 15% del PIB regional, con las políticas de Bruselas y en particular con el reciente acuerdo entre la UE y Mercosur. El 21 de enero, el Parlamento Europeo autorizó la solicitud de dictamen del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la adecuación de este acuerdo al Tratado de la Unión, frenando así, al menos temporalmente, su entrada en vigor. La iniciativa presentada por el grupo minoritario de izquierda y los ecologistas se llevó a cabo gracias al apoyo de los ultradiputados del Parlamento Europeo. Aunque durante la campaña electoral el PP intentó desmarcarse del acuerdo con Mercosur, alegando que no lo apoyaría si no contuviera garantías para evitar una inundación del mercado europeo con productos agrícolas sudamericanos -que, según organizaciones agrarias, se benefician del uso de pesticidas prohibidos en Europa y de mano de obra más barata-, Vox siempre ha recordado que este pacto fue negociado por la familia política de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen Feijóo.
El PP respondió acusando al partido Ultra de apoyar el trasvase del Ebro, que fue ampliamente rechazado por la sociedad aragonesa. Abascal, que presume de utilizar la misma frase en toda España, evitó utilizar la palabra «trasvase» pero defendió la «conexión de cuencas hidrográficas», que es equivalente ya que a nadie se le ocurre traer agua de los ríos Júcar o Segura a Aragón. Sin embargo, el PP no ha conseguido frenar el ascenso de Vox.
