
El calendario sigue corriendo y queda menos de un mes para cumplir el plazo de formación de gobiernos autonómicos en Extremadura y Aragón, con el horizonte fijado en el 4 y 3 de mayo, respectivamente. Nadie en el PP duda de que los acuerdos se alcanzarán tarde o temprano y que no habrá repetición de elecciones, aunque están esperando que Santiago Abascal haga algo. «Está todo muy cerrado. No entendemos a qué están esperando», afirman fuentes del Partido Popular extremeño. Las conversaciones entre PP y Vox se han ralentizado por las vacaciones, pero comenzarán este martes. Fuentes del partido de extrema derecha esperan que esta semana se celebre otra reunión formal para llegar a un acuerdo. «Estamos retomando las negociaciones en estas regiones», afirmó este lunes el portavoz de Vox, José Antonio Fúster. “Vox sigue trabajando codo a codo con el Partido Popular para alcanzar un acuerdo de gobierno en Extremadura”, añadió el diputado ultraautonómico de Mérida Juan José García.
Los diputados esperaban que el pacto de Extremadura se sellara tras regresar de vacaciones esta semana, pero la pelota todavía está en el tejado de la extrema derecha. En público y tras la explosiva carta a sus militantes del pasado miércoles, el partido de Abascal continúa sus ataques a Génova. A las acusaciones de filtración de información sobre la crisis interna a la prensa se suma ahora el discurso incendiario sobre el juicio al ex ministro del Interior del Gobierno, Mariano Rajoy. «Empieza la semana fantástica de la corrupción entre partidos, veremos los bochos en los tribunales esta semana. Son dos partidos indistinguibles», dijo Fúster sobre el PP y el juicio de la Operación Kitchen en la Audiencia Nacional, así como el PSOE y el Caso Koldo en la Corte Suprema.
Sin embargo, fuentes de la formación de extrema derecha están abiertas a la comprensión y confirman futuros contactos. Este lunes, Fúster también excluyó de la ecuación de sus ataques a los barones, a quienes halagó por su «predisposición» a «dialogar» en los territorios en disputa, en contra de las declaraciones contra Génova. Mientras tanto, la dirección del Partido Popular insiste en que el retraso en los acuerdos no se debe a desacuerdos entre PP y Vox por cuestiones de programa o representación, sino que lo atribuye únicamente a un problema de «timing de Vox». «No hemos identificado cuáles son los obstáculos, por lo que no habrá acuerdo», subrayan fuentes de Génova, que atribuyen toda la responsabilidad de que un acuerdo aún no haya sido posible a la extrema derecha.
La dirección del PP afirma abordar esta situación con «tranquilidad» en cualquier caso, porque cree no castigarles y, por otro lado, desgastar a Vox. El reclamo popular que el partido de Abascal en el sondeo de 40dB achaca al bloqueo y con ello a su freno demográfico. Para EL PAÍS Vox, este lunes se estanca y frena una continua escalada que había elevado sus expectativas durante los últimos seis meses, por lo que entienden que los de Abascal tendrán que pactar más pronto que tarde.
En cualquier caso, en Génova no ven riesgo de ruptura en ninguna de las tres plazas -Extremadura, Aragón y Castilla y León-, ya que creen que Vox no obtendría ninguna ventaja en una repetición electoral, y Abascal prometió que su partido entraría en los tres gobiernos, es decir, pactaría en principio tres investiduras. “Creo que estos acuerdos se alcanzarán en breve”, subrayó el subsecretario popular, Juan Bravo, en su discurso tras la reunión del comité directivo.
La dirección del PP también se mantiene firme en su estrategia de no responder a los duros ataques de la ultraderecha, que la semana pasada acusó al círculo íntimo de Alberto Núñez Feijóo de ser «contrabandistas de bozales» en una carta del secretario general Ignacio Garriga. Los populares no se meten porque temen que una escalada verbal pueda ser utilizada por Vox como “pretexto” para levantarse de la mesa de negociación.
Feijóo también desveló en una entrevista con Servimedia publicada este sábado que habló con Abascal tras las elecciones en Castilla y León para poner orden en la situación. Una conversación de la que no trascendieron más detalles y que tuvo lugar antes de la última reunión formal de ambos grupos el pasado 25 de marzo en Mérida. A esta reunión acudió el propio Guardiola en representación del PP; el asesor presidencial interino Abel Bautista; y el Secretario General, Miguel Tellado. Por el lado de Vox, asistieron a la reunión el líder territorial Óscar Fernández Calle; la subsecretaria de Formación, Montserrat Lluís; el portavoz nacional de Economía, Energía y Liberalización, José María Figaredo, y el portavoz nacional de Vivienda, Carlos Hernández Quero. Ambas partes coincidieron en su buena “concordia” para llegar a un acuerdo. Desde entonces y durante esta Semana Santa se han mantenido contactos con el intercambio de documentos y la presentación de temas técnicos y presupuestarios. «Las negociaciones se están llevando de forma muy detallada y muy exhaustiva y esperamos que se pueda llegar a un acuerdo lo más rápido posible», ha afirmado este lunes el portavoz del PP en la Asamblea de Extremadura, José Ángel Sánchez Juliá.
También hay acuerdo entre los representantes del PP en que si Vox da luz verde a la toma de posesión de Guardiola, se producirá un efecto dominó en la toma de posesión de Jorge Azcón en Aragón y de Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León. “El camino que se abre en Extremadura dejará paso a los demás”, aprecia un barón popular. El pasado miércoles, Azcón confirmó que ya se habían iniciado contactos en Aragón y señaló que «acelerarían los procesos» para que el Ejecutivo «se ponga en marcha lo más rápido posible». “El próximo gobierno será un gobierno liderado por el Partido Popular en el que Vox tendrá un papel importante”, enfatizó el candidato aragonés.
Todavía hay margen de maniobra en Castilla y León. En esta comunidad sólo hubo contactos puramente informales debido a las reuniones entre dirigentes del PP y Vox durante las procesiones de Semana Santa, pero nada más. El partido de Abascal ya se niega a negociar la mesa de las Cortes autonómicas, que quedarán constituidas el 14 de abril. Por tanto, el pacto en Castilla y León podría esperar hasta que se hayan celebrado las elecciones andaluzas del 17 de mayo.
