
Las amenazas de Vox se han cumplido y finalmente el pleno del Parlamento balear ha rebajado el techo de gasto propuesto por el PP, un paso imprescindible para la aprobación de los presupuestos de la Comunidad Autónoma para 2026. El Gobierno liderado por la popular Marga Prohens se ve obligado a prorrogar las cuentas anuales de 2025, aprobadas en julio de este año, ya que no ha recibido el apoyo de ninguna facción tras la ruptura de relaciones con Vox que inició por desavenencias sobre el catalán. El Ejecutivo balear llevaba varias semanas barajando este escenario, ya que las negociaciones con Abascal y también con el PSIB-PSOE sobre la continuación del tope de gasto quedaron prácticamente paralizadas, ante la falta de voluntad del PP de aceptar las compensaciones exigidas por ambos partidos a cambio de su voto positivo.
Los planes presupuestarios baleares para 2025 fueron aprobados en la prórroga el pasado mes de julio con el apoyo de Vox y tras un importante tira y afloja que llevó al PP de extrema derecha a ceder y conceder algunos de sus deseos respecto al plan de libre elección de lengua en las aulas, las reformas fiscales o las medidas para frenar la inmigración. Tras aprobar las cuentas anuales de 2025 y tras ceder a varias demandas importantes de la extrema derecha, el pasado mes de septiembre el Ejecutivo balear afrontó las nuevas negociaciones con el escenario de una prórroga de las cuentas anuales más que en el horizonte, al no estar dispuesto a «cruzar líneas rojas», según el vicepresidente y conseller de Hacienda, Antoni Costa, quien insistió en varias ocasiones en que el Gobierno regional podría quedarse con las cuentas ampliadas hasta las elecciones de 2027.
Después de que Prohens perdiera la votación con 30 votos en contra y 28 votos a favor, debe atenerse a los 7.461 millones de euros que figuran en las cuentas anuales hasta 2026. Durante el debate, Costa acusó a Vox y al PSIB-PSOE de seguir las órdenes de Madrid y tomar una decisión “partidista” sin pensar en los intereses de los ciudadanos de las islas. «Pedro Sánchez y Santiago Abascal prefieren que Baleares no tenga presupuestos antes que dejar que este Gobierno haga su trabajo», afirmó, acusando a ambos partidos de tomar una decisión «equivocada». El vicepresidente subrayó que a pesar de los anuncios de los socialistas de que estaban dispuestos a negociar, los hechos demostraban que exigían medidas que traspasaban «líneas rojas» y violaban la propiedad privada y los derechos adquiridos. «Lamentablemente no podemos opinar sobre Vox porque no hubo solicitudes correspondientes», afirmó Costa, asegurando que se trataba de la conclusión «más dolorosa y triste» de las negociaciones.
La portavoz de la ultraderecha, Manuela Cañadas, considera rotas las relaciones con el PP y ha declarado que Vox «ya no hará su juego», negando así la posibilidad de apoyar las políticas del Gobierno regional. Los de Abascal no forman parte del gobierno regional, sino del Consell de Mallorca. Pese a que el vicepresidente Costa ha vuelto a contactar con Vox para abrir nuevas negociaciones, Cañadas ha insistido en que con su voto no apoyarán el tope de gasto ni los «presupuestos falsos».
Por su parte, el portavoz del PSIB-PSOE, Iago Negueruela, ha aclarado que las únicas condiciones de su partido para apoyar el límite de gasto son un aumento de la tasa ecológica y un impuesto sobre los vehículos de alquiler. «El objetivo del gobierno no era establecer un límite de gasto», dijo. El pasado mes de septiembre, el Gobierno regional ya advirtió a Vox de que «las condiciones» que habría que aceptar para la aprobación de los presupuestos serían «muy reducidas» al barajar la posibilidad de llegar a mayo de 2027 con los proyectos de ley ampliados.
