Cuando el debate se acercaba a su apogeo, el candidato de Vox, Alejandro Nolasco, anunció su enésimo pronóstico sombrío. Aragón, subrayó solemnemente, estaba en camino de convertirse en “Aragonistán” debido a la inmigración importada por el sistema bipartidista. La noticia provocó la reacción del presidente Jorge Azcón, quien lo interrumpió con un disenso que Nolasco objetó. El choque estaba listo. Tras un rifirrafe, el candidato a la reelección del PP abandonó el momento de la velada.
-Señor. Nolasco, de verdad, no te enfades, ¡siempre estás enfadado! – espetó, dirigiéndose a quien había sido su vicepresidente hasta el verano de 2024.
Con el tono ligeramente condescendiente, casi burlón, de Azcón, pero también con la reacción enfadada de Nolasco, parecía el típico choque entre alguien que tiene tanto control que se permite mostrar sus excesos y alguien que se frustra porque nada le sale como quiere. Pero no fue así. En realidad, y aquí radica la paradoja de la secuencia, de los ocho candidatos al debate del lunes en Aragón TV, Nolasco es quien menos motivos tiene para enfadarse al pensar en lo que le depararán las elecciones de este domingo.
Mientras el PP se encamina hacia otra victoria agridulce que podría pesarle en detrimento de la ultraderecha, y que sería aún más amarga si no logra ganar o perder escaños, Vox resulta ser el principal beneficiado de otra cita, la segunda tras Extremadura, un calendario electoral que ahora continúa en Castilla y León y más adelante en Andalucía, con el que el partido de Alberto Núñez Feijóo se hace con el gobierno de Pedro Sánchez quiere desgastar las cosas. Lo consigue, eso sí, porque los datos demográficos apuntan a un nuevo fiasco del PSOE. Pero en la misma medida que fortalece a su competidor directo.
Un cambio completo
Según las encuestas, Vox no sólo es el partido que más crece y aspira a duplicar su tasa de representación, sino que también está fortaleciendo su lugar en el bloque de derecha. Si los votos de Feijóo alcanzan el 6,8% de los votantes de Vox en 2023, los votos de Santiago Abascal cosecharán el 10% de los del PP, según 40dB. Se consolida así un fenómeno que ya se ha observado en Extremadura: la derecha crece en la sociedad; En la derecha crece la extrema derecha, proceso que sería aún más pronunciado si el partido extremista de Alvise Pérez invadiera Zaragoza.

Pero la mejora de los números de Vox no es el único motivo de preocupación para Feijóo, que también ve cómo el ascenso de su rival sustenta una estrategia de ataque frontal y desafío permanente al PP. Durante la campaña electoral aragonesa, Vox se propuso como objetivo identificar las contradicciones del partido popular y condimentarlas con ellas, ya sea con el Mercosur o con la inmigración. Abascal y los suyos califican al PP de “fraude”, un partido al que tratan con un desprecio que muchas veces se convierte en desprecio. El líder de Vox incluso se rió del “trabajo político” “de mierda” de Feijóo en un mitin. La ofensiva contra importantes grupos de votantes del PP ha sido aún más dura, por ejemplo en el sector agrícola, donde según 40dB. La extrema derecha ya es la principal intención de voto tras una campaña destinada a difundir el mensaje de que su oponente era un partido traidor. La enmienda ultra al discurso del PP es total. Si Azcón presenta a Aragón como una tierra de posibilidades, Vox responde creando un panorama infernal que invita a preguntarnos qué proyecto se puede construir sobre diagnósticos tan contradictorios.

El desafío también se extiende a las inversiones. En Extremadura, Vox deja en suspenso a María Guardiola mientras advierte tanto a Azcón en Aragón como a Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León, donde se celebrará la votación el 15 de marzo, de que no esperen nada de ellos si el PP no cede a la ultraretórica en temas como la inmigración y el Pacto Verde.
No hay razón para bajar el tono
Éste es el panorama actual de la derecha española: un bloque que crece con fuerza, pero con dos protagonistas en un conflicto cada vez más agudo, uno de los cuales (Vox) gana espacio intimidando al otro (PP). El problema para el PP es que tras el ascenso de Vox en Extremadura y el previsible en Aragón, Abascal no tiene incentivos para cambiar de estrategia. «Vox crece cuanto más se separa del PP. La falta de gobierno en Extremadura no le castigó, le ayudó. Porque votar a Vox es un castigo al sistema», afirma Javier Sánchez, consultor de comunicación política de la agencia Elemental.
Otro factor refuerza la posición de Vox, señala el politólogo Rubén Cuéllar, investigador sobre polarización y liderazgo político: el retroceso de las fuerzas centristas. Ciudadanos laminados, en Aragón las encuestas apuntan a un descenso en Teruel. Está ya la posible desaparición del Partido Aragonés, un declive que reduce -aunque no elimina del todo- las posibilidades del PP de construir una mayoría en la que no necesita a la extrema derecha.
“Sin partidos bisagra decisivos, el PP depende aún más de Vox”, afirma Cuéllar. Ésta es otra razón por la que la victoria del PP sólo podría ser una victoria a medias. Sí, todas las encuestas coinciden en que sólo Azcón saldrá de las urnas con opción a ser presidente. Pero a menos que se produzca un cambio de rumbo que las encuestas no prevén, tendrá que confiar en un partido que parece ser todo menos un socio y, además, amenaza con mantener su combatividad durante todo el ciclo electoral, incluidas las generales.
Vox marca la línea
¿Qué puede hacer el partido de Feijóo ante esta ofensiva de Vox? En el seno del PP se está extendiendo entre dirigentes y barones la tesis de que la mejor forma de neutralizar a los de Abascal es meterles en gobiernos para que la gestión les desgaste. Pero Vox no parece estar a la altura de la tarea. «Que Abascal haya dicho que quieren entrar en Extremadura es pura estrategia. No quiere, ni siquiera en Aragón. Se da cuenta de que tiene que quedarse fuera y llevar al PP al límite en las negociaciones, imponer un precio alto a las inversiones y luego hacerse fuerte en una oposición de línea dura», afirma una fuente conocedora de la estrategia de Vox, que cree que la dirección del partido ha interiorizado esta tesis tras revisar cómo funcionan las coaliciones con las fuerzas del bipartidismo, el socio menor suele castiga, ya sea Cs, Podemos o Suma. El propio Vox consiguió imponerse en las encuestas tras romper con el PP en las autonomías en 2024.
Todo esto lo convierte en una especialidad española. Mientras que en los grandes países europeos como Francia o Alemania la derecha tradicional se esfuerza por no mezclarse con los extremos, en España es el extremo el que destaca. Es Vox el que impone el cordón sanitario al PP. Y esto ocurre según una lógica electoral, explica Xavier Coller, catedrático de ciencias políticas de la UNED y autor de La teatralización de la política en España (Catarata, 2024), que examina los incentivos que llevan a los partidos a actuar como lo hacen. «Vox crece ofreciendo soluciones simples a problemas complejos como la vivienda o la agricultura, soluciones que ciertamente resultarían inválidas si las aplicaran las instituciones. Por lo tanto, no les conviene gobernar», señala.
Mientras esperamos los resultados del 8-F, no se vislumbra ningún alto el fuego en la derecha. Además, el PP, que no suele responder a los ataques, expuso esta semana la “complejidad y miseria” de Abascal porque abecedario de unos audios de responsables de Vox en Aragón hablando mal del presidente del partido en 2024. Una «relación de intereses» entre ambos partidos no significa aceptar «sumisiones» ni «mentiras», explica un portavoz del PP a Vox sobre el endurecimiento del discurso, que en los últimos metros de campaña estuvo acompañado de una radicalización de sus mensajes, a la que sumó el ultraagitador Vito Quiles.
El endurecimiento del PP no ha intimidado en absoluto a Vox, y si no se le atempera con la zanahoria -la oferta de sumarse a gobiernos-, menos aún con el garrote. En el conflicto entre ambos partidos de 2017, esta es ahora la relación entre las dos fuerzas que, con las próximas elecciones, podrían tener la llave de La Moncloa tras las próximas elecciones generales.
De Gallardo a Alegría
La parte del guión que el PP ha escrito para su carrusel electoral de 2026 y que se está haciendo realidad es el drástico derrocamiento del PSOE. Los datos demográficos apuntan a un retroceso que podría llevar al partido por debajo de su mínimo histórico de 18 diputados en las Cortes de Aragón en 2015, en el apogeo del ascenso de Podemos. Cuanto peor sea el resultado aragonés, más evidente será que el fracaso en Extremadura se debe a males más profundos que la falta de éxito de su candidato Miguel Ángel Gallardo, y más se verá obligado el partido a hacer una «reflexión profunda» de la que el Gobierno no ha podido librarse desde que lo abandonó su líder Pilar Alegría, analiza el politólogo Rubén Cuéllar. Además, añade, la gravedad del fiasco dependerá de si otros candidatos a ministros, como María Jesús Montero en Andalucía, Óscar López en Madrid y Diana Morant en la Comunidad Valenciana, sean vistos con recelo.

Además de los graves problemas del partido con el voto masculino y los menores de 44 años, Aragón también tiene un grave problema con la fidelidad de sus propios electores: menos del 60% de los que votaron al socialista Javier Lambán en 2023 planea repetir con Alegría, según 40dB. Los datos muestran un distanciamiento que, según una fuente socialista, supondrá un gran reto para el PSOE en las dos próximas elecciones, Castilla y León en marzo y Andalucía en torno a junio. ¿Cómo puedes afrontarlo? «Sánchez está intentando estimular a la izquierda con acciones en temas importantes, desde la inmigración hasta las redes, para posicionar a España como un referente progresista. Pero está por ver si conseguirá revertir la tendencia, es difícil. Quizás Sánchez consiga aumentar el voto en las parlamentarias, pero en las autonómicas es muy complicado», señala el análisis de la fuente.
El 8-F también sacudirá a la izquierda alternativa en proceso de reconfiguración a nivel estatal. Si las encuestas no se equivocan, el partido que saldrá más debilitado será Podemos, que podría ser expulsado de las Cortes, y la Chunta Aragonesista más fortalecida y con opciones de representación, que, según 40dB, también podría lograr IU-Movimiento Sumar. Tanto el avance de Unidas por Extremadura en las elecciones al 21-D como el patrón que ofrecen las elecciones en Aragón parecen premiar proyectos reconocibles con una fuerte implantación territorial, en consonancia con lo que está sucediendo a una escala mucho mayor con el BNG en Galicia, analiza un líder de uno de los partidos alternativos de izquierda. “Hay una tendencia a elegir el terroir”, concluye.
