El comisario Víctor de Aldama regresó este jueves a la Audiencia Nacional. Y nuevamente para tomar medidas contra el gobierno. Sobre las 9.50 horas, el empresario llegó al inmueble, donde fue citado ante el juez de instrucción Ismael Moreno, quien lo volvió a citar a declarar. Caso Koldo: en esta ocasión por la parte de las investigaciones que se centraron en la compra y venta de mascarillas por parte del gobierno de Canarias durante la pandemia. «Ángel Víctor Torres debería estar preocupado. Bastante grande», explicó Aldama al finalizar el interrogatorio. Unas palabras que pronunció apenas unos minutos después, sentado frente al juez, aseguró que en julio de 2020 (en plena crisis sanitaria del Covid) se reunió en el restaurante Jai Alai con el entonces presidente de Canarias y actual ministro, según varias fuentes jurídicas presentes en la comparecencia.
Según las mismas fuentes, el comisionado insistió en que en esta reunión se habló de cuidados sanitarios (mascarillas y pruebas de coronavirus); y agregó que Torres estaba «obsesionado» con ser ministro a cambio de los «favores» que le había brindado. Además, según su versión, Aldama donaba periódicamente 10.000 euros a Koldo García, asesor del entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, con el objetivo de abrirle puertas «en todas partes», incluidas las islas.
Tras su comparecencia, el empresario -al que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil calificó de «eslabón corrupto» en el ataque de la mascarilla- subrayó ante las cámaras de televisión que en su interrogatorio ante la Audiencia Nacional había respondido a todas las partes: «Al juez, al fiscal, a los abogados y a las partes contrarias». Según fuentes gubernamentales, Ángel Víctor Torres afirma que este encuentro con Aldama en Jai Alai nunca se produjo. El actual miembro de la junta siempre ha negado estar involucrado en cualquier irregularidad. Fuentes jurídicas indican que el comisionista no aportó este jueves ningún documento nuevo que sustente sus afirmaciones.
«Estamos ante una farsa, ante una vaca que ya no da leche», respondió Torres tras conocer el contenido de la declaración de Aldama: «No estoy preocupado en absoluto. A lo mejor tiene que estar muy preocupado porque piden decenas de años de prisión». El ministro ataca la credibilidad del empresario y le acusa de no aportar ninguna prueba que respalde sus afirmaciones: «No pudo probar nada ni aportar pruebas porque no tiene pruebas». El dirigente socialista respondió que Aldama decía “ya” que quería ser ministro en 2020 cuando se presente a la reelección en 2023.
El testimonio de Aldama duró cerca de una hora este jueves. No sólo profundizó en el proceso de compra y venta de material sanitario por parte del gobierno de Canarias, sino que también dejó varios ataques contra Torres. Según añadió ante el juez Moreno, el entonces presidente de Canarias también quería que fuera la aerolínea Plus Ultra la encargada de enviar las mascarillas en lugar de Air Europa.
Según fuentes jurídicas, en la comparecencia surgieron otros nombres. Aldama ha destacado que Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, y Salvador Illa, ex y actual jefe del Departamento de Salud presidente Miembros de la Generalitat de Cataluña estaban al tanto de la próxima “reunión” con la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, que aterrizó en Barajas (Madrid) en enero de 2020. Según el sumario, la Guardia Civil afirma que Aldama preparó una agenda de cuatro días para una visita del líder estadounidense a España -que no se produjo porque la Unión Europea tenía prohibida la entrada- que incluía varias reuniones con empresarios españoles y una reunión con José Luis Ábalos en su despacho.

En noviembre de 2024, Aldama dio un giro de 180 grados en su estrategia de defensa. Tras ser encarcelado temporalmente por sus acusaciones en un caso aparte (relacionado con una estafa de hidrocarburos), el empresario admitió por primera vez que estuvo involucrado en irregularidades en la compra y venta de insumos médicos por parte de varios gobiernos durante la peor fase de la pandemia. Esta confesión hizo posible su liberación. Y su declaración provocó una escalada hacia el exministro José Luis Ábalos, que, precisamente este jueves, se enfrentaba a una audiencia ante el Tribunal Supremo para decidir si le envía a prisión a la espera del juicio por la parte del sumario que se centra en el diputado -donde el parlamentario ya se enfrenta a duras penas de prisión: la fiscalía anticorrupción pide 24 años de prisión; y las acusaciones, 30—.
Sin embargo, el resto de las investigaciones continúan, divididas ya en varias líneas de investigación. El Tribunal Supremo también investiga el presunto pago de sobornos a cambio de primas laborales, del que responsabiliza a Santos Cerdán, exsecretario de organización del PSOE; al propio José Luis Ábalos; y su exasesor Koldo García, así como varios empresarios (algunos de ellos exdirectivos de Acciona).
Por su parte, el tribunal continúa la investigación sobre la parte del ataque con máscara en la que no está implicado el exministro (actualmente único responsable del sumario). Esto incluye la venta de este tipo de material al Gobierno de Canarias durante la presidencia de Ángel Víctor Torres, actual ministro de Política Territorial y Memoria Democrática de España. El juzgado también está llevando a cabo la parte de la investigación por manipulación laboral en la que Ábalos no está implicado; y recientemente ha abierto una nueva línea de investigación sobre la gestión de los pagos en efectivo del PSOE.
