
La noche en que descarriló el tren Alvia, dos de los socorristas encontraron a una niña de seis años deambulando entre los montones de hierro. Fue uno de los cinco miembros de la familia Zamorano Álvarez que viajaban en uno de los primeros vagones del Alvia siniestrado. La noticia de su paradero conoció a su abuela en la estación de tren de Huelva, a donde había acudido para conocer el paradero de sus seres queridos, y llenó de esperanza a su familia ante la posibilidad de que sus padres, Félix y Cristina, su hermano Pepe, de 12 años, y su primo, también Pepe, estuvieran entre los supervivientes. Este lunes, a primera hora de la tarde, la ilusión se derrumbó repentinamente cuando se confirmó la identificación de los cuerpos de los otros cuatro integrantes del clan familiar.
Este inesperado desenlace es sólo el comienzo de las numerosas tragedias para las que se preparan los onubenses, cuyas perspectivas de un desenlace más o menos optimista disminuyen a medida que aumentan las cifras de muertos y pasan las horas sin noticias de los desaparecidos. Esto no es lo que quiso hacer el portavoz de Zamorano Álvarez durante la mañana cuando se quejó ante los medios de comunicación de la falta de noticias de sus seres queridos frente a las puertas del Hospital Reina Sofía de Córdoba.
falsa esperanza
La pequeña fue trasladada inmediatamente al Hospital Reina Sofía de Córdoba y parte de la familia acudió hasta allí para obtener información de primera mano. Por la mañana, noticias confusas provocaron optimismo. Resultó que el hermano de la niña fue internado en el mismo centro médico, pero se trataba de información incorrecta.
Aunque la familia Zamorano Álvarez vive en Aljaraque, son una familia muy conocida en Punta Umbría, una localidad costera cercana a la capital Huelva con unos 16.000 habitantes, donde regentan una tienda de ropa para bebés. Su alcalde, José Carlos Hernández, ha destacado esta tarde su vinculación tanto con su comunidad como con Aljaraque, a unos 15 kilómetros, donde vivía todo el mundo, y también ha señalado la conexión con el mar. “Fueron muy queridos”, lamentó.
Los cinco habían decidido viajar a la capital para ver un partido del Real Madrid, equipo del que eran aficionados. Tras el partido contra el Levante regresaron a la estación de tren para tomar el tren de regreso. La alegría por la victoria del club blanco, incluida una foto del menor fallecido en las redes sociales, se vio interrumpida a la altura de Adamuz. Y con él el de Punta Umbría, que ha ordenado tres días de luto.
«La comunidad vive estos momentos con profunda conmoción y dolor. Sin embargo, el ayuntamiento mantiene la esperanza de que las dos personas de Punta Umbría, de las que aún no hay noticias, puedan ser encontradas con vida», anunció el ayuntamiento en el comunicado en el que confirma la muerte de sus cuatro vecinos. Hay dos personas de las que aún no se sabe nada. El tiempo pasa y las expectativas de que ellos, como el pequeño Zamorano Álvarez, sean encontrados con vida se desvanecen.
