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Un presunto narcotraficante ha muerto y otros dos han resultado heridos este domingo en El Casar de Escalona (Toledo, 2.100 habitantes) tras enfrentarse a los agentes del Grupo de Operaciones Especiales (GEO) que querían detenerles, han confirmado a EL PAÍS varias fuentes policiales. El tiroteo se produjo sobre las ocho de la tarde en calles del municipio de Toledo, en el marco de un operativo llevado a cabo por la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional para detener a los cuatro integrantes de un grupo criminal de origen dominicano, presuntamente vinculado al narcotráfico y dedicado al cobro de deudas de otros narcotraficantes, según confirmaron varias fuentes policiales.
Los hechos se produjeron por la noche cuando el coche en el que viajaban los cuatro presuntos narcotraficantes llegó a la ciudad de Toledo procedente de Asturias. Según la investigación, querían exigir el pago de un depósito de droga a otro grupo de narcotraficantes locales y querían secuestrar a uno de sus integrantes para garantizar el pago. Según las fuentes consultadas, esto ya se había intentado antes pero no había tenido éxito.
Cuando se acercaban a su destino, su coche fue interceptado por dos vehículos camuflados de la Policía Nacional, que les cerraron el paso por delante y por detrás para impedir su huida. La respuesta de los presuntos narcotraficantes fue disparar contra los agentes con las pistolas que portaban. El geos Luego repelieron la agresión con sus armas reglamentarias.
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Después del tiroteo, los propios agentes intentaron reanimar al presunto narcotraficante, que había sufrido heridas más graves y finalmente murió. Dos de sus compañeros también sufrieron heridas de bala y fueron trasladados a un hospital, donde permanecen bajo custodia policial. Un cuarto sufrió “convulsiones” tras su detención pero, según la policía, ya ha sido liberado y trasladado a comisarías. No hay heridos para la policía. El coche de los presuntos delincuentes y de los policías sufrió numerosos impactos de bala, explicaron las fuentes consultadas.
Se trata del segundo incidente grave que sufre la policía debido al enfrentamiento con grupos del crimen organizado que se ha producido en las operaciones antidrogas en España en los últimos días. El pasado sábado, un agente de 45 años resultó gravemente herido tras recibir un disparo con un fusil de asalto mientras participaba en la vigilancia de varios sospechosos en Isla Mayor (Sevilla). Los delincuentes se dieron cuenta de que estaban siendo observados y comenzaron a disparar las armas de guerra que portaban. El agente sufrió una herida de bala en la pelvis y permanece hospitalizado en estado grave tras ser operado nuevamente el lunes.
A continuación, la policía localizó cerca de 700 kilos de hachís en un almacén, así como coches robados, pero los autores del tiroteo lograron escapar y aún se encuentran en paradero desconocido. Este lunes, el Ministerio del Interior informó que recientemente fueron encontrados otros 3.800 kilos de esta droga en un almacén en relación con esta operación.
Ambos incidentes han llevado a los principales sindicatos de policías nacionales a exigir al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, «más recursos materiales reales y suficientes, un aumento de plantilla y un endurecimiento de la legislación para restablecer de una vez por todas el principio de autoridad», indicó el lunes un comunicado de la organización mayoritaria Justicia Policial (Jupol). En la misma línea se pronunció también la Unión Federal de Policía (UFP), que denunció “un importante salto cualitativo” en la delincuencia que “ya no se detiene a la hora de disparar contra la policía”.
Las acusaciones de falta de medios y personal son rechazadas por el Ministerio del Interior, que destaca que el presupuesto destinado a la Policía Nacional ha aumentado un 37% desde la llegada de Pedro Sánchez al Palacio de La Moncloa en 2018 y que la plantilla supera ya los 74.000 policías, casi 11.000 policías en activo más que al final del Gobierno de Mariano Rajoy. El ministerio asegura también que los agentes disponían de más de 67.000 chalecos antibalas a finales de 2024, cifra que asegura que “todos los policías cuyas funciones les exigen llevar uno cuentan con este equipamiento”. En 2025 se adjudicó un nuevo contrato para el período 2025-2028, durante el cual se recibirán 25.864 nuevos chalecos (21.612 externos y 4.252 internos). En el último mes y medio, la policía ha incautado más de 60 toneladas de hachís y cocaína.
La fiscal antidrogas de la Audiencia Nacional, Rosa Ana Morán, advirtió en una entrevista publicada el lunes en EL PAÍS del riesgo de que se produzcan «situaciones violentas en España» como en Bélgica o Países Bajos, donde el tráfico de drogas y el creciente poder de las redes mafiosas han provocado una situación de políticos amenazados, jueces intimidados, tiroteos y explosiones en plena calle que han puesto en alerta a las autoridades. «Necesitamos normas y cambios en la ley. El Ministerio de Justicia debería ser más consciente de que el crimen organizado y el narcotráfico requieren atención y que el problema no es sólo interno», afirma Morán.
Ya en septiembre de 2022, un informe interno de la Policía Nacional señalaba el peligro de que tras la invasión de Ucrania se produjera un aumento del comercio ilegal de armas en Europa a “corto y medio plazo” procedente de arsenales incontrolados de ambos competidores y que éste cayera en manos de grupos criminales organizados. De hecho, en los últimos años, Interior ha firmado varios contratos para la compra de materiales para reforzar la seguridad de sus agentes tras constatar que las organizaciones narcotraficantes utilizan cada vez más armas de guerra más potentes que las pistolas y revólveres que antes utilizaban habitualmente. Estas compras incluyen escudos balísticos que pueden resistir el impacto de proyectiles de fusil de asalto a tan sólo 15 metros de distancia, y placas de alta resistencia que refuerzan los chalecos antibalas de los agentes.
