
Si el juicio al Fiscal General fuera un partido de fútbol, se desarrollaría en el entretiempo. Se llevaron a cabo tres de las seis reuniones previstas y declararon 20 de los 40 testigos invitados. ¿Qué resultado se logró a mitad de camino? En un juicio no hay marcador y cada parte confía en que los primeros días de la audiencia les hayan sido favorables. Fuentes jurídicas entrevistadas creen que ha habido aspectos positivos para la fiscalía y otros para la defensa, señalando que es demasiado pronto para hacer predicciones. Lo que parece evidente a mitad de la audiencia es que no hay pruebas fehacientes de que haya sido Álvaro García Ortiz quien filtró el correo electrónico del 2 de febrero de 2024 en el que el abogado del empresario Alberto González Amador admitió haber cometido dos delitos fiscales. Y hay varios testimonios que sugieren el contenido de este correo electrónico Ya era conocido por varios periodistas antes de que lo recibiera el Fiscal General (el 13 de marzo de 2024 a las 21:59).
La jurisprudencia del Tribunal Supremo sobre el delito de revelación de secretos señala que “cuando se revela un secreto, y más aún cuando el destinatario de lo revelado es un experto en información, la información secreta o confidencial deja de ser secreta” y por tanto se elimina el deber de custodia de los funcionarios públicos. Esta cuestión ha centrado gran parte de los testimonios en la primera semana del juicio, y fuentes consultadas indican que esta cuestión -si en este caso se dan las condiciones para que exista el delito de revelación de secretos- será también la primera que tendrá que abordar el tribunal.
La defensa de García Ortiz reitera que ni el Fiscal General filtró el correo electrónico ni, de haberlo hecho, habría habido delito: y su tesis fue sustentada por las declaraciones de cuatro de los seis periodistas que declararon el miércoles. Tres afirmaron saber que el abogado de González Amador había enviado un correo electrónico a Hacienda confirmando su fraude antes de que ese documento llegara a García Ortiz. Y otro explicó que si bien desconocía la existencia de esta carta antes de que se filtrara, sabía que el empresario estaba dispuesto a admitir el fraude para solucionar su problema con Hacienda. Este editor, el mundoTambién afirmó que varias horas antes de que se filtrara el correo del 2 de febrero tuvo acceso a otro correo electrónico enviado por el fiscal al abogado de la pareja de Ayuso en este caso el 12 de marzo de 2024.
Esta última afirmación tiene relación con las declaraciones del propio González Amador; su abogado Carlos Neira y el jefe de gabinete del presidente de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel Rodríguez. Los tres señalaron que la pareja de Ayuso autorizó a Rodríguez a difundir este correo electrónico del 12 de marzo a los medios de comunicación, una circunstancia que, según la fiscalía (a la que defiende García Ortiz) y la fiscalía, sugiere que fue el propio empresario quien vulneró la confidencialidad de las conversaciones entre su abogado y el Ministerio Público.
En las tres sesiones restantes del juicio (los próximos martes, miércoles y jueves) se verán testimonios clave, incluida la declaración investigada del Fiscal General, prevista para la penúltima sesión. Antes comparecerán otros 20 testigos, entre ellos el periodista de la Cadena SER que dio los primeros datos sobre el correo del 2 de febrero, que es la filtración que investiga el Tribunal Supremo. Cita también a los agentes de la UCO que elaboraron los informes incluidos en la investigación, incluido el que concluía que García Ortiz había borrado todos los mensajes de WhatsApp del 13 y 14 de marzo (cuando se produjo la filtración) el día que el Tribunal Supremo le imputó (16 de octubre de 2024), circunstancia que el tribunal consideró como prueba adicional para sentarle en el banquillo. La defensa rebate esta conclusión de los agentes y ha presentado un dictamen al Tribunal Supremo concluyendo que no es posible saber en qué día se borraron estos mensajes.
Hasta ahora estos son los testimonios clave escuchados:
Departamento de la fiscalía. En las tres primeras sesiones se escucharon las declaraciones de seis fiscales y sólo uno de ellos, la fiscal superior de Madrid, Almudena Lastra, coincidió con la tesis de la fiscalía. Lastra aseguró que desde un principio sospechó del Fiscal General como el autor de la filtración, pero admitió que se trataba de una suposición basada en que el correo electrónico Fue distribuido poco después de que llegara al Fiscal General (quien lo recibió al mismo tiempo que ella). La fiscal jefa provincial, Pilar Rodríguez, y el fiscal adjunto de la Secretaría Técnica de la Fiscalía General de la Nación, Diego Villafañe, quienes fueron imputados en el caso pero no procesados, respaldaron la actuación de García Ortiz. Ambos cuestionaron también la decisión de Lastra de no hacer pública la investigación en curso contra la pareja del presidente madrileño, que sólo se conoció cuando se publicó en la prensa el 12 de marzo de 2024, una semana después de que la fiscalía de Madrid registrara la denuncia. Estas declaraciones son consistentes con la tesis de la defensa de que en el caso González Amador hubo una orden de “bloqueo de información” por parte del fiscal superior de Madrid.
González Amador se presenta como víctima. La pareja de Ayuso, cuyo procesamiento por fraude fiscal y falsificación de documentos fue confirmado este viernes por la Audiencia Provincial de Madrid, compareció ante el Tribunal Supremo como víctima del fiscal general, al que acusa de filtrar el correo electrónico en el que su abogado admitía que había cometido dos delitos contra el Ministerio de Hacienda. La propagación de la misma correo electrónicoAfirma que lo «mató públicamente» porque eso llevó a que muchos políticos y medios de comunicación hablaran de él como un «fraude confeso». «Habéis destrozado mi vida. O me voy de España o me suicido», dijo al tribunal. Sin embargo, el empresario admitió que autorizó a su abogado a negociar un acuerdo con la Fiscalía para resolver su problema con la justicia «rápidamente y sin ruido» y que su abogado le explicó que eso significaba «el reconocimiento del delito».
Las falsedades de MÁR. El jefe de Gabinete de Ayuso, conocido con el seudónimo MARDejó un comunicado con varias falsedades y muchas contradicciones. Rodríguez mantuvo su tesis de que Ayuso y su pareja fueron y son víctimas de algún tipo de operación estatal: «González Amador no es un delincuente. No es un estafador. Es un español que quería llegar a un acuerdo con el Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Hacienda no le permitió hacerlo», minimizó. Sin embargo, la defensa pudo demostrar que Rodríguez mintió al afirmar que el ministerio le había ofrecido un pacto a González Amador y que este lo había retirado por “órdenes de arriba”. “No soy un notario que necesite ninguna certificación”, se disculpó Rodríguez, quien también admitió que había facilitado a varios periodistas un correo electrónico que el fiscal del caso había enviado al abogado de su amigo.
La verdad versus el engaño. Seis periodistas testificaron el miércoles. Tres quienes la noche del 13 de marzo de 2024 publicaron la versión de que las negociaciones entre el Ministerio Público y Alberto González Amador fueron iniciadas por el Ministerio Público. Y tres que, horas después, publicaron el orden correcto de los acontecimientos: que el intento de acuerdo había comenzado con la defensa de la amiga de Ayuso. “El tiempo nos ha dado la razón”, explicó Alfonso Pérez Medina, especialista en el ámbito de los juzgados el sexto. Sus palabras, junto con las declaraciones de los editores de elDiario.es (José Precedo y Marcos Pinheiro), influyeron plenamente en el tema del juicio (¿Quién reveló el secreto?) y se han convertido en tres buenos activos para la defensa. Precedo aseguró que tenía una copia del mismo correo electrónico filtrado desde el 6 de marzo (una semana antes de que llegara a García Ortiz); Pinheiro agregó que “sabía” que se ocupaban de ese cargo desde ese día; y Pérez Medina dijo que también tuvo acceso al contenido antes de que el Procurador General lo recibiera. El periodista de el mundoSi bien Esteban Urreiztieta aseguró que no supo de la existencia de este correo electrónico hasta que fue publicado por otros medios, indicó que sabía que González Amador y el fiscal estaban negociando un acuerdo que incluía la admisión de los delitos por parte del empresario.
Con estas comparecencias, la fiscalía y los fiscales quieren demostrar no sólo que es imposible que fuera el fiscal general quien filtró el correo electrónico a estos medios, sino que también hubo aún más potenciales filtradores. Y que el presunto secreto (la admisión de dos delitos por parte del abogado de la pareja de Ayuso) no lo era cuando García Ortiz recibió el documento. El objetivo: plantear dudas razonables ante el tribunal para obtener la absolución. De hecho, la defensa espera agregar nuevos testimonios la próxima semana que respalden este argumento: se han citado a más periodistas. Entre ellos destaca Miguel Ángel Campos (Cadena SER), el primero en reproducir citas del correo electrónico de la noche del 13 de marzo de 2024.
La calle Moncloa está cerrada. Las acusaciones también demostraron que habían pasado por alto otra teoría que intentaron introducir en el caso: que existe una línea que conecta la fiscalía con La Moncloa y que García Ortiz pudo por tanto filtrarla. correo electrónico al gobierno para ponerlo a disposición de la prensa. Para acreditarlo llevaron ante los jueces a dos testigos: Juan Lobato, exsecretario general del PSOE de Madrid; y Pilar Sánchez Acera, actual secretaria de organización de los Socialistas madrileños y trabajadora de La Moncloa en marzo de 2024. La mañana del 14 de marzo, Sánchez Acera envió a Lobato una captura de pantalla en la que mostraba cómo era el correo filtrado (en ese momento, varios medios ya habían reproducido su contenido, pero no la imagen). Sánchez Acera, sin embargo, aseguró que lo recibió de un periodista (aunque explicó que no recordaba cuál) y no del Ministerio Público. E insistió en que el documento que recibió era diferente al documento filtrado: el texto era el mismo, pero los párrafos y la tipografía eran diferentes.
