
Este viernes comenzaba a ser uno de los días más críticos para el Gobierno de coalición en esta legislatura electoral, con la inédita propuesta de los ministros de Sumar ante el Consejo de Ministros, que debía adoptar el Decreto de Medidas para paliar los efectos de la guerra en Oriente Medio. Desde mediados de octubre, Sumar reclama al PSOE que prorrogue los contratos de alquiler con vencimiento entre finales de 2025 y 2026, que se firmaron hace cinco años a precios sensiblemente inferiores a los actuales. Esta vez el calvario funcionó, y tras más de dos horas de negociaciones en una sala de La Moncloa entre el propio presidente, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta Yolanda Díaz, con la inclusión de la número dos del ejecutivo, María Jesús Montero, y el resto de ministros de Sumar en las discusiones posteriores, se acordó pactar la congelación de los alquileres y fijar el tope de las actualizaciones en el 2%, para blindar esta subida ante una posible escalada de la inflación. La victoria, reconocen en la formación, les fortalece en un momento muy complicado en sus propias filas, donde dan muestras de desgaste tras meses de ausencia del Gobierno, buscando nuevos liderazgos y atravesando un ciclo electoral complejo.
El socio minoritario en el Ejecutivo lleva tiempo teorizando que el Legislativo, marcado por un bloqueo constante de Junts en el Congreso que ahora dificulta la aprobación de este decreto, tiene problemas con la vivienda y que sin cerrar la gran brecha que supone el pago mensual del alquiler para las familias, no será posible reconfirmar al Gobierno progresista cuando se convoquen las elecciones generales, por muy buenos que sean los datos macroeconómicos. Por ello, los portavoces del grupo han insistido en este asunto en prácticamente todas las comparecencias desde el último trimestre del año pasado. Pero el PSOE no intervino argumentando que el partido de Puigdemont tumbaría la medida y porque, como acusan en Sumar, esta restricción tampoco convenció a los socialistas y mucho menos a intervenir en el mercado inmobiliario como lo hicieron (una discrepancia histórica en la coalición). Después de negociar el decreto durante más de dos semanas, este viernes decidieron en el último momento arriesgarse. “Firme” pero confiado, como describen en el grupo, en que el presidente no pondrá en peligro al gobierno en este tema. Luego de un acuerdo político previo a la reunión de Gabinete, el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, concluyeron el texto sobre el control de los márgenes empresariales, que también fue incluido en el decreto principal a pedido de Sumar.
«El ejecutivo sale reforzado», afirmó este viernes tras el Consejo de Ministros el jefe del departamento de cultura y portavoz del movimiento Sumar, Ernest Urtasun, que respaldó su afirmación con dos motivos: «Porque afronta la crisis inmobiliaria y la toma en sus propias manos y porque se llegó a un muy buen acuerdo a partir de la determinación de Sumar», afirmó en rueda de prensa.
El espacio político se encuentra en completa reordenación tras el anuncio de Yolanda Díaz de retirarse de la campaña presidencial y entre varias elecciones autonómicas muy complicadas para la izquierda, que sintió los efectos de la división y la debilidad territorial en Aragón y Castilla y León y de donde desapareció el domingo. Sumar también sufre una situación de desgaste dentro del Gobierno, tras meses afectada por la crisis del PSOE e iniciativas fallidas, como la que lanzó la propia vicepresidenta en diciembre, cuando apeló a Pedro Sánchez a una transformación profunda del Gobierno.
Posteriormente y antes de finalizar el año, el PSOE dio a EH Bildu el éxito de introducir en el Consejo de Ministros la prohibición de desalojos para personas vulnerables exigida por su socio de coalición (después rechazada en el Congreso), y más tarde, en plena campaña electoral aragonesa, concedió a Podemos la legalización extraordinaria de inmigrantes, que Sumar también venía reclamando desde hacía meses. Además, y pese a la división interna que provocó la cuestión, Sumar apoyó en septiembre otras concesiones a Junts, como el traspaso de competencias en materia de inmigración a Cataluña, que fue rechazada por la oposición de la derecha y del partido de Ione Belarra. En este decreto también acordó la rebaja del IVA a los carburantes, aunque el propio Díaz lo calificó de “receta fallida”.
Aunque la aprobación de las medidas de vivienda este viernes es un triunfo para Díaz y, sobre todo, de importancia simbólica, ya que podrían retroceder en un mes si Sumar no logra convencer a Junts y al resto de grupos, también tiene implicaciones prácticas, afirma el socio de gobierno. Porque inicialmente todo aquel que tenga que renovar su contrato en abril podrá hacerlo por dos años manteniendo las condiciones actuales. A la espera de una votación en el Congreso, aún no hay datos sobre cuántas familias cubrirá, pero la administración cifra en 600.000 el número de contratos que vencen durante 2026 y estima que los hogares afectados por la medida (que dura hasta el 31 de diciembre de 2027) podrían rondar el millón.
«Nos dejaremos un cierto margen de maniobra para poder hablar con los grupos políticos», afirmó Urtasun, consciente del difícil encaje de la medida en el Parlamento. «Me gustaría hacer un llamamiento a los partidos, pero también a la sociedad civil, al sindicato de inquilinos, para que nos movilicemos y pongamos en marcha este real decreto. Estamos luchando para que no sea rechazado en el Congreso», ha subrayado.
Al mismo tiempo, los partidos en el espacio político continúan tomando medidas para prepararse para las elecciones parlamentarias. El Grupo de Coordinación del Movimiento Sumar, la organización que coordina Lara Hernández desde marzo de 2025, decide este sábado celebrar una reunión en los próximos meses para renovar la dirección y redefinir su identidad y la relación con el resto de partidos (básicamente IU, Comunes y Más Madrid) tras la dimisión de la vicepresidenta. El tercer cónclave de la formación, que se reúne cada año, se convoca con cierta tensión interna tras las elecciones andaluzas, para las que aún no se ha fijado fecha, y antes de que finalice el año político.
