
Sumar concilia estos días con evidente malestar. Los frentes legales que rodean al PSOE se multiplican, las investigaciones aumentan de ritmo y, en el agitado mundo de la política española, la presión está poniendo a prueba la confianza de los socios de gobierno. En medio de las críticas que se han intensificado desde que agentes de la UCO entraron la semana pasada en la sede socialista de Ferraz por el “caso Leire”, el grupo coordinado por Yolanda Díaz en el Consejo de Ministros se negó este lunes a dar por muerta la legislatura, como han hecho Junts, PNV, Coalición Canaria y Podemos. Consciente de que el papel de apoyo del PSOE en el ejecutivo no está exento de contradicciones, Sumar intenta combinar la postura exigente con la de Pedro Sánchez al tiempo que reivindica su función: seguir presionando a su socio para que legisle y cumpla al máximo el programa de Gobierno. El vicepresidente segundo ha reclamado esta mañana un nuevo decreto contra la crisis económica derivada de la guerra de Irán, ya que la bajada del IVA de la electricidad y el gas se remonta al 1 de junio. Díaz quiere que la medida incluya la prórroga de los contratos de alquiler, una normativa que la derecha ya tumbó en el Congreso y sobre la que todavía no se ha llegado a un acuerdo para volver a presentarla.
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