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La presión es enorme, pero Pedro Sánchez parece haber tomado una decisión fundamental: no extraditará a más figuras políticas por acusaciones a menos que haya pruebas claras de comportamiento irregular. Por ello, Sánchez ha decidido apoyar hasta el final a Mercedes González, directora de la Guardia Civil, que fue calificada el pasado día 16 por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz como objeto de investigación -concepto actual de la ex «imputada». El presidente no ve ningún comportamiento irregular, explican quienes lo rodean, y por eso no cederá: no habrá dimisiones a pesar de las nuevas acusaciones.
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