
Advertisement
Ricardo Godino, concejal de Fiestas del PP en el ayuntamiento de Moraleja de Enmedio (Madrid, 5.500 habitantes) desde hace más de una década, es el primer imputado en confesar en el juicio que se desarrolla en la Audiencia Nacional desde el pasado lunes caso púnicoque envía al banquillo a media docena de exalcaldes del PP y al exconcejal Francisco Granados por una supuesta conspiración para amañar contratos en los ayuntamientos y la Comunidad de Madrid. En un escrito dirigido al juzgado al que tuvo acceso EL PAÍS, Godino admite su implicación en la manipulación de premios a favor del empresario José Luis Huerta y señala al ex concejal de su municipio, Carlos Alberto Estrada: «Siguió las instrucciones del alcalde».
Esta confesión del ex concejal representa el primer gran impulso a la tesis de la fiscalía anticorrupción en este juicio. El ministerio afirma que el fallecido José Luis Huerta se alió con varios funcionarios del PP para extender sus tentáculos en las administraciones que gobernaron. Y el documento que Godino envió a los jueces el 16 de enero (apenas tres días antes del inicio del alegato oral) apunta exactamente en esa dirección. En su texto, el exconcejal del Pueblo describe cómo la trama corrupta en Moraleja de Enmedio fue iniciada por el alcalde y cómo le dio instrucciones para manipular las concesiones a favor del empresario durante años.
“Hacia 2001 y 2002, el entonces alcalde me presentó a Estrada Huerta, administrador de Waiter Music, y me informó que esta persona y su empresa serían las encargadas de organizar y realizar los actos y celebraciones municipales”, recuerda el exalcalde de Moraleja de Enmedio, que se hizo cargo del departamento de celebraciones en 1999 y permaneció en el ayuntamiento hasta 2011. Godino añade que a partir de entonces “supo que todos los servicios relacionados con las celebraciones serían contratado directamente a José Luis Huerta.” “Sin competencia ni demanda de ofertas de otras empresas”, dice la carta de confesión.
Advertisement
Anticorrupción afirma que las administraciones del PP manipularon expedientes y procedimientos administrativos para “dar una impresión de formalidad y minimizar cualquier sospecha de irregularidades”. Ricardo Godino se refiere a este aspecto en su explicación Procedimiento se utilizó, por ejemplo, para falsificar un concurso para adjudicar unas celebraciones del verano de 2009 a las empresas de Huerta: «El alcalde y él discutieron la necesidad de obtener ofertas de tres empresas, y Huerta indicó que apoyaría a tres empresas ‘suyas'», subraya la carta del ex concejal del PP, que admite que estaba al tanto de las «irregularidades» pero «tomó la decisión». “A Waiter Music se le adjudicó el contrato (lo que ya se sabía de antemano)”, continúa el documento.
“Supervisión a nivel de campo”
En su escrito de acusación, el Ministerio Público acusa a Godino de un delito de subterfugio y solicita una inhabilitación especial de ocho años para el empleo o cargo público. Sin embargo, el PSOE y la Asociación de Abogados Democráticos para Europa (Adade), surgida como acusación popular, pusieron sobre la mesa un castigo más duro: pidieron al tribunal que le castigara con 13,5 años de prisión por tráfico de influencias, malversación, fraude a las administraciones públicas, falsificación de documentos y subterfugio.
En su confesión, el ex concejal admite que “su labor se centró en la vigilancia material y de campo de los hechos sospechosos”, pero añade que se encontraba “en una posición de dependencia funcional en relación con las políticas del alcalde”. “Los estudios básicos y básicos de Ricardo y su total desconocimiento de las normas administrativas en general y de la contratación pública en particular le llevaron a desconocer la naturaleza del contrato o el procedimiento que debía seguir en cada caso individual, a partir de las instrucciones que le había dado Estrada”, continúa su abogado. El pasado mes de diciembre, el exalcalde de Moraleja de Enmedio ya fue condenado a cuatro años y seis meses de prisión por la manipulación de otros contratos, que se examinan en otra parte del macro sumario de Púnica.
Otra posible confesión
La audiencia comenzó el pasado lunes con este juicio el caso púnico. Es la quinta vista oral sobre la conspiración y la segunda que sienta al banquillo a Granados, exsecretario general del PP de Madrid (ya fue condenado a dos años de prisión en 2017 por recibir un chivatazo sobre la investigación por parte de un guardia civil). En esta ocasión, el tribunal se centra en cómo Huerta -que mantenía una «amistad» con el entonces asesor de Esperanza Aguirre- buscó a través de gobiernos populares contratos para organizar celebraciones que le permitieron recaudar millones de dólares. A cambio, supuestamente colmó de regalos a los funcionarios y cubrió los gastos del partido conservador.
Pero Granados, Estrada y Godino no están solos en los tribunales. Entre los imputados se encuentra David Erguido, exdiputado autonómico y exsenador del PP; y otros cinco ex concejales populares: José Miguel Moreno y José Carlos Boza (ex alcaldes de Valdemoro); Esteban Parro y Daniel Ortiz de Móstoles; y María Ángeles Herrera de Ciempozuelos.
El pasado lunes, durante la primera sesión del juicio (dedicada a las cuestiones preliminares), el abogado de José Miguel Moreno ya adelantó que su cliente también pensaba confesar, pero se mostró reticente después de que la Fiscalía anunciara que estudiaba aumentar los delitos que se le imputaban. En este caso habrá que ver qué dice exactamente el ex concejal de Valdemoro y a quién apunta, ya que el juez de instrucción Manuel García-Castellón concluyó que Granados fue quien «introdujo» a Huerta en este municipio a través de Moreno, quien le sustituyó en el cargo de alcalde tras dar el salto al gobierno de Aguirre. La audiencia oral continuará este miércoles.
