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El Real Decreto de Vivienda, la medida emblemática con la que el Gobierno quería completar el rumbo político, no se presentará al Consejo de Ministros este martes. El Ejecutivo decidió aplazarlo hasta después del verano al comprobar que no contaba con el apoyo para su aprobación en el Congreso debido a la división entre los socios del bloque de investidura, según informan a EL PAÍS fuentes gubernamentales.
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