
Este viernes, la fiscal general Teresa Peramato enfrentó su primer gran desafío desde que asumió el cargo en diciembre pasado, prometiendo “curar las heridas” que dejó en la institución el proceso penal contra su antecesor inmediato, Álvaro García Ortiz, quien finalmente fue inhabilitado. Peramato tuvo que elegir entre 86 candidatos para cubrir 19 puestos, incluidos seis en la sala penal de la Fiscalía Suprema, el tribunal que lo condenó por revelar secretos. El titular del Ministerio Público ha apostado por una solución salomónica que busca equilibrar las distintas sensibilidades de la carrera financiera. Sin embargo, se ha pronunciado a favor de promocionar a miembros clave del ex equipo de García Ortiz, como Ana García León y Diego Villafañe, y abiertos críticos con la gestión de su antecesor, como los fiscales de la Procesos Consuelo Madrigal y Jaime Moreno o la titular de la Fiscalía General de Madrid, Almudena Lastra.
En este anuncio, los puestos más solicitados eran tres de los cuatro jefes existentes de la Sala Penal de la Fiscalía Suprema: aquellos que la propia Peramato, también fiscal del Tribunal Supremo, había dejado vacantes. Procesos Fidel Cadena por su reciente retiro y José Javier Huete, que buscó una renovación. Entre los candidatos estaban García León, jefe de la Secretaría Técnica -la sala de máquinas de la Procuraduría General de la República- y número 27 del ranking; Madrigal, el exfiscal general del estado, Moreno y otros tres fiscales que, como ellos dos, ya forman parte de la Corte Suprema. Peramato eligió a García León, miembro de la Unión Progresista de Fiscales (UPF), de la que formaba parte García Ortiz, que desarrolló gran parte de su carrera en la sede de la fiscalía; Huete, de mentalidad conservadora; y María Farnés, fiscal canaria ajena al tribunal.
En los otros tres puestos polémicos de la Sala de lo Penal de la Fiscalía Suprema (excluyendo la categoría de «Jefe»), Peramato ha recomendado a Villafañe, miembro de la UPF y hasta ahora número dos de la Secretaría Técnica, donde ha participado desde hace seis años en decisiones importantes, como la fijación de criterios para la Fiscalía. La ley del solo si es si o amnistía. Villafañe también fue imputado en el juicio a García Ortiz, pero fue exonerado por el propio instructor. Lo acompañan Isabel Gómez, de la Fiscalía Provincial de Cuenca y actual miembro de la Asociación de Fiscales (AF) -que tiene mayoría en la carrera fiscal y es crítica con García Ortiz- en el Consejo de Hacienda; y Antonio Colmenarejo, anteriormente trabajando en la Secretaría Técnica y no asociado. A estos tres cargos se postularon un total de 36 candidatos, entre los que destacó Lastra como autor de una de las declaraciones más duras contra el exfiscal general. Tanto en la investigación como en el juicio afirmó estar convencida desde el principio de que la investigación contra Alberto González Amador, amigo de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, se filtraría e incluso aseguró que incluso había preguntado directamente a García Ortiz si era él.
Peramato también distribuyó caza en lugares disponibles en las oficinas de las fiscalías antinarcóticos, anticorrupción y de la justicia nacional. En primer lugar, se refirió a Marcelo Azcárraga, fiscal de la Audiencia Nacional, ya activo en la lucha contra las drogas y miembro de la AF. Para la lucha contra la corrupción ha elegido a Virna Alonso, ex jefa del Departamento de Delitos Económicos de la Fiscalía Provincial de Madrid, que actualmente estaba adscrita a la Fiscalía Especial, a la que ahora está propuesta y con la que no tiene vinculación. Este fiscal fue uno de los que intervino en lo que la Corte Suprema calificó como un “agitado” intercambio de comunicaciones en la Fiscalía General de la Nación la noche del 13 de marzo de 2024. correo electrónico y comenzó a redactarse el comunicado de prensa por el que fue condenado García Ortiz. En la Audiencia Nacional nombró a Beatriz López, que anteriormente trabajó en la Secretaría Técnica y estuvo afiliada a la UPF. También se ofrecieron dos cargos en la Fiscalía del Tribunal Constitucional, para los cuales fueron catapultados dos no miembros: Raquel Muñoz, quien también dejará la Secretaría Técnica, e Ignacio Rodríguez, ex abogado del Tribunal de Garantía.
Peramato ha destinado a la fiscalía contra los delitos relacionados con la ordenación del territorio y la protección del patrimonio histórico, el medio ambiente y despide a Javier Rufino, miembro de la AF y número dos de la Inspección de Hacienda, que ocupó el cargo de fiscal adjunto de Medio Ambiente en Sevilla durante 14 años. Además, confirmó a la también exfiscal general María José Segarra -un histórico de la UPF- como fiscal del espacio de personas con discapacidad y mayores.
En los seis puestos restantes, Peramato apoyó a los únicos candidatos a la dirección de las Fiscalías Provinciales de Córdoba y Palencia, Fernando Sobrón y Arturo Carrillo; y por el Fiscal Jefe de Castilla y León, Santiago Mena. Nombró a Mercedes Bautista para dirigir la Fiscalía Provincial de Guipuzkoa, mientras que los otros dos puestos ofertados (jefa de la Fiscalía Provincial de Lugo y Cuenca) quedaron vacantes porque no se presentó ningún candidato.
Criterios “mérito, capacidad” y proporcionalidad
Según el ministerio, Peramato basó estas propuestas de nombramiento para la dirección financiera, formalmente competencia del Gobierno, en «criterios de mérito y de rendimiento de los candidatos, en su amplio currículum y experiencia, así como en las propuestas de planes de acción presentados en cada caso, que se adaptan en particular al proyecto de política criminal defendido por el Ministerio Público».
Fuentes fiscales consultadas por EL PAÍS indican que Peramato ha buscado un reparto proporcional de esos 19 cargos, de modo que habría un miembro de la AF por cada tres nombramientos equivalentes, ya que representa a la asociación mayoritaria; otro de la UPF por ser el segundo Estado miembro; y uno no asociado. Y ello con el objetivo de cerrar lo más rápido posible el vacío que ha provocado el juicio contra García Ortiz en el Ministerio Fiscal, donde desde la apertura de las diligencias no han faltado voces que piden su inmediata dimisión, en contraste con las que le habían apoyado en todo momento, especialmente tras su destitución.
Aunque no fue su primera sesión plenaria del Consejo de Finanzas, siempre tenso dada la mayoría crítica de AF y de la Asociación Profesional e Independiente de Fiscales (APIF, la minoría) con seis y un miembros respectivamente en las últimas elecciones, fue la prueba de fuego de Peramato en términos de nombramientos discrecionales. El titular del ministerio público debe escuchar la opinión del órgano consultivo, expresada mediante votaciones, pero no está obligado a seguirla. En el cónclave de este viernes el apoyo estuvo muy repartido, dada la gran cantidad de candidatos para algunos cargos. Sin embargo, se han centrado en áreas clave. Así, la AF respaldó a Madrigal, Moreno y a la fiscal del Tribunal Supremo, María Ángeles Garrido; mientras que la UPF, que está formada por dos vocales, y los dos vocales naturales -la fiscal adjunta del Tribunal Supremo, María Ángeles Sánchez Conde, y la jefa de la inspección de Hacienda, María Antonia Sanz Gaite- apoyaron a Huete, Farnés y García León.
Según las fuentes entrevistadas, Peramato ha destacado la importancia de modernizar la Fiscalía del Supremo para adaptarla a las nuevas dinámicas, pero con cautela, de ahí la confirmación de Huete, considerado uno de los pilares de su departamento penal. Asimismo, el Procurador General ha aseverado la necesidad de aprovechar los talentos acumulados en la Secretaría Técnica, que en el pasado han servido como caladero de la gestión financiera, ya que es allí donde suelen terminar los jefes más brillantes del Ministerio Público, quienes se dedican al estudio del derecho y a la orientación de la doctrina de la institución.
