
Con su habitual problema de memoria, el PP suele olvidar una premisa que brilla clarividente en el proverbio: Lo que no mata engorda.
Como ocurre con una construcción de Lego, Pedro Sánchez va añadiendo cada vez más piezas a esta figura llamada “Agonía”, pero quienes se apresuran a escribir su epitafio ignoran que algunas de ellas no la hacen crecer, sino que la encogen. La agonía de Cristo.
La debilidad parlamentaria de un gobierno minoritario ya ha llevado desde el principio a una lenta exhibición de compromisos, giros y dependencia de fuerzas incontrolables, un espectáculo que a veces resulta embarazoso de observar y que desespera al PP. pero es que Caso Ábalos y Cerdán la mayor bomba incendiaria que lo amenaza, ya que cada vez resulta más difícil creer que la toxicidad de estos dos altos cargos del PSOE no contaminará al partido y sus finanzas. Hasta entonces, lo que alimenta el tormento de forma poderosa.
Sin embargo, otras piezas sólo disminuyen esto y dan a Sánchez más razones para seguir adelante con un apoyo renovado y el deseo de resistencia que lo caracteriza. El ave fénix número 1 de este país (Sánchez) siempre renace, máxime cuando toda una sala de lo penal del Tribunal Supremo condena sin pruebas y con pruebas débiles al Fiscal General del Estado, defendiendo en definitiva al ave fénix número 2 de este país (Isabel Díaz Ayuso), quien además es capaz de superar cualquier sombra de duda que acecha a su familia por coimas o fraudes en sus negocios.
Pero ojo al Lego: sobre la alfombra se acumulan otras piezas que parecen contradecir a Sánchez, pero que en realidad le alimentan: la crítica judicial a su mujer por una actividad privada que no la hizo precisamente millonaria; contra su hermano por un trabajo en el País de los Enchufes; el saña del PP hacia las supuestas saunas de su suegro muerto; y la carrera del mismo partido por un liderazgo electoral -como volvió a reclamar Feijóo este jueves- que no hace más que subrayar que la politización de la justicia avanza de la mano de la judicialización de la lucha política. Que pareja.
Si miramos al pasado, Felipe González fracasó en las elecciones debido a una serie de casos de corrupción que minaron la confianza en él. Mariano Rajoy corrió la misma suerte mediante una moción de censura. Y Sánchez podría estar condenado a la misma suerte, pero los numerosos duendes que le cosieron el traje para su funeral en realidad lo reviven. Ya veremos.
