“¡Señores del PP, dejen de maltratar el mobiliario de la casa y la imagen de la institución!” La reprimenda de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, provocó un amplio aplauso de la facción socialista, lo que contribuyó a elevar el volumen del entusiasmo en unos pocos decibelios. Los diputados del pueblo llevan mucho tiempo golpeando sus escritorios exigiendo la dimisión del Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. En primera fila, el secretario general del PP, Miguel Tellado, ejerció de animador del coro. A dos asientos de distancia, Alberto Núñez Feijóo practicaba su cara de póquer y se distraía del bullicio consultando el móvil. Cuando Armengol intervino para restablecer el orden, el líder del PP se levantó, dejando a su gente gritándole al ministro. Cuando se fue, los aplausos crecieron en las filas socialistas.
Sin Pedro Sánchez, que se encontraba de viaje oficial en India, la reunión de control del Gobierno de este miércoles, la segunda del año, parecía haber perdido sus alicientes morbosos. Las preguntas del PP habían dejado de lado los temas poco claros para abordar cuestiones que impactan en la vida de los ciudadanos, como por ejemplo la construcción de viviendas. Sobre este tema, la presidenta del pueblo, Ester Muñoz, quiso cuestionar a la máxima autoridad del Gobierno, la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, en ausencia de Sánchez. Pero la víspera se anunció la renuncia del jefe policial, su subdirector de operaciones (DAO), José Ángel González, luego de que fuera denunciado por presunta violación a un agente. La oposición se ha olvidado de todo lo demás. Y al final el encuentro ofreció uno de esos espectáculos que luego sus propios protagonistas lamentan en los pasillos como una invitación a abordar más la insatisfacción ciudadana con la política.
“Será tan difícil preguntarle sobre otra cosa que no sean sus escándalos”, comenzó Muñoz para justificar a Montero que ignoraría el tema de su pregunta. Y con eso se zambulló en las aguas residuales que rodean al gobierno. Supuso que las dos últimas primarias del PSOE estuvieron amañadas, basándose en nuevos mensajes de Koldo García publicados por los españolesy rápidamente se centró en quien sería el objetivo de toda la mañana: Marlaska. Con la implicación de que el PP tembló continuamente durante una hora y media: el Gobierno es un “dispositivo de encubrimiento de violadores”.

desde el principioEl caso KoldoEl PP concluyó que Sánchez «lo sabía todo y lo encubrió». La misma frase sirve ahora para atacar a Marlaska y añadir un hito más al mensaje que Muñoz completó este miércoles. «Te rodeas de delincuentes: en el PSOE, en el Gobierno, en la Fiscalía General, en la Policía Nacional… Y todavía te sorprende que digan que son una mafia», afirmó el portavoz popular, que tampoco se olvidó del ausente Sánchez, refiriéndose a él como «yerno de Sabiniano».
Luego vino Tellado a intensificar la ofensiva con una de sus frases favoritas: El gobierno es “una organización criminal”. También dijo que estaba «asqueado» al ver a Marlaska en el banquillo azul. No fue la única mención del estómago en aquella bilis mañana parlamentaria. Otra diputada popular, Silvia Franco, dijo después de escuchar al ministro de Transportes, Óscar Puente, hablar sobre la tragedia de Aldamuz: “Si fuera una víctima, vomitaría”.
El PP lanzó esta ofensiva total a raíz del escándalo del exjefe de policía, pocos días después de ignorar la denuncia de acoso sexual de una de sus exconsejeras contra el alcalde de Móstoles, la segunda ciudad de la Comunidad de Madrid. Como era de esperarse, la vicepresidenta Montero respondió allí a lo que calificó como “doble rasero” popular. Si la denuncia se refiere a alguien del gobierno, «se rasgan las vestiduras», y si se refiere a sus propias filas, «no hacen nada en absoluto y no se sienten interpelados», acusó. Montero defendió a Marlaska porque, como dijo frente a las acusaciones del PP, actuó en cuanto tuvo conocimiento de la denuncia.
Las referencias socialistas al caso Móstoles no disuadieron a los representantes del pueblo, que siguieron sacudiendo a Marlaska, independientemente del ministro que tuvieran delante y del tema de actualidad. Cayetana Álvarez de Toledo volvió a investigar en detalle los escándalos y finalmente pidió la disolución del PSOE. La magnitud del ruido público hizo que los ataques de Vox fueran moderados. Incluso antes de Marlaska, el diputado ultra Ignacio Gil-Lázaro ignoró la dimisión del DAO y se dedicó a atacar la legalización de los inmigrantes.
Pocos ministros han parecido estar contra las cuerdas con tanta frecuencia como el Ministro del Interior en las dos últimas legislaturas. Pero Sánchez lo reclamó contra todo. Y él, que ya tiene una especie de aura de supervivencia, trata con los zapatistas sin dar señales de estar desbordado, como se organizó en su contra este miércoles. “No puede seguir ni un minuto más, tiene que dimitir hoy”, le advirtió la popular diputada Mirian Guardiola. El ministro enfatizó que no tuvo conocimiento de la denuncia por violación hasta el pasado martes. Y respondió con un doble desafío. Primero, prometió que dimitiría si la víctima se lo pedía. Luego pidió al Partido Popular que reitere la afirmación de que encubrió el crimen «fuera de la cámara» y sin la protección de la inmunidad parlamentaria. “No aceptaré calumnias de este tipo”, advirtió.
Mientras el ambiente ya estaba muy caldeado, se desató un rifirrafe con otro ministro apuntado por la oposición: Óscar Puente. Ya no hubo ni siquiera un debate digno de ese nombre. El PP se preguntó por los contraataques de Aldamuz y Puente con ambigüedades presentes y pasadas por parte de los miembros de este partido. Llegó un momento en que el jefe del departamento de transporte ya no pudo continuar ante los gritos de algunos diputados que lo acusaron de no responder a sus preguntas. Puente soltó muy enojado: «Este es el Parlamento español. Es su granja».
Si el Gobierno tiene al menos un mes al frente de la Policía Nacional a un presunto violador y ahora se marcha, sólo hay una conclusión posible: lo despiden no por su delito, sino porque se hizo público. Hasta que salió, lo sabían, lo taparon…
— Alberto Núñez Feijóo (@NunezFeijoo) 18 de febrero de 2026
