
El expresidente de la Diputación Provincial de Badajoz, Miguel Ángel Gallardo, ha dedicado la poco más de media hora que duró su testimonio ante el juzgado que le procesa por presuntas irregularidades en la adjudicación de contratos en 2017 a David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, que ocupa un alto cargo en la Diputación Provincial de Badajoz, a negar reiteradamente cualquier irregularidad y recalcar que su papel es político y que se ocupa de los asuntos de personal en manos de los técnicos de la organización. Durante su intervención, Gallardo aprovechó para abordar tanto las acusaciones populares -que calificó de «políticas», lo que le valió una amonestación del juez José Antonio Patrocinio- como la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, cuyos informes señalan que es el instigador político de las supuestas maniobras para que el familiar de Pedro Sánchez obtuviera el cargo. “Ayer estaba viendo una novela”, dijo sobre el testimonio del miércoles del teniente coronel Antonio Balas, el máximo oficial de policía a cargo de la investigación. El presidente del tribunal también tergiversó estas palabras.
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