Él maleta de cocina Es como uno real Matrioska Ruso. Cada capa esconde otra. Un complejo juego de niveles al que los jueces de la Corte Nacional de Justicia, que lleva a cabo la acusación, deberán afrontar a partir de esta semana, una vez superada la fase de decisión previa. El juzgado tiene previsto escuchar este lunes el testimonio del inspector jefe de la Policía Nacional número 111.470, que dirigió la investigación sobre la operación de espionaje organizada en 2013 en el seno de la propia policía para, según el sumario, arrebatar al extesorero del Pueblo Luis Bárcenas el material comprometedor que aún podía conservar sobre altos cargos del PP y, de esta forma, boicotear la investigación que llevaba contra él otro agente del partido. (el llamado Estuche para cinturón). Toda una paradoja: es la policía la que investiga a la policía porque ellos mismos sabotearon a la policía.
El testimonio del inspector 111,470 ayudará al tribunal a entrar de lleno en Kitchen. Se trata del primer testigo citado a juicio, según el cronograma de la audiencia oral, que se desarrollará en la segunda semana de sesión. Y su papel es fundamental. En octubre de 2018, este agente del Departamento del Interior (UAI) fue quien firmó y remitió a la Audiencia Nacional el primer informe que dio lugar a la apertura de la causa por conspiración. Se trataba de un análisis de 89 páginas que demostraba que habían encontrado numerosos indicios de que el comisario José Manuel Villarejo estaba involucrado en una operación «sin cobertura legal ni judicial» denominada «Cocina» o «Cocina», «encargada por autoridades superiores y directivos de la Administración General del Estado».
Sus investigaciones preliminares ya han revelado que la operación irregular consiguió reclutar como confidente al ex chófer del tesorero, Sergio Ríos, y que el objetivo era averiguar dónde podía guardar Bárcenas «documentos y registros comprometedores» de altos cargos del PP como «Javier Arenas, María Dolores de Cospedal y Mariano Rajoy». Es decir, habló de una supuesta operación ilegal urdida por un poder del Estado (el ejecutivo) para boicotear a otro (el judicial) y salvar así al PP con sede en La Moncloa. Una tesis que, según la Fiscalía Anticorrupción, confirmó la posterior investigación judicial, por la que están en el banquillo de los acusados los ex jefes del Ministerio del Interior y de la Policía dirigidos por Jorge Fernández Díaz, Francisco Martínez y Eugenio Pino, respectivamente ministro del Interior, secretario de Estado de Seguridad y DAO (Subdirector Operativo del Cuerpo) del gobierno que preside Mariano Rajoy.
Cosió como testigo
Pero esta semana de negociaciones traerá otro punto culminante en esta dirección. El martes, la Audiencia Nacional citó como testigo a Ignacio Cosidó, político del PP. Y tampoco es un cualquiera. El exdiputado y exsenador, autor del famoso mensaje de WhatsApp en el que se jactaba en 2018 de que el Partido Popular se haría con el control de la sala de lo penal del Tribunal Supremo «por detrás», fue director general de la policía durante el despliegue de Kitchen. De hecho, la agencia anticorrupción solicitó su auto de procesamiento durante la fase de instrucción, pero el juez Manuel García-Castellón lo rechazó.
El 16 de julio de 2021, apenas 13 días antes de que el juez cerrara inesperadamente su investigación contra Kitchen y limitara la responsabilidad al Ministerio del Interior (excluyendo así del caso a funcionarios orgánicos del PP), la Fiscalía insistió en investigar a Cosidó. Anticorrupción destacó que el sumario “reveló” la presunta implicación de otros “líderes políticos” en la conspiración; y agregó que dos de los principales sospechosos lo habían acusado. Ambos se sientan en el banco. Se trata del comisario José Manuel Villarejo y Eugenio Pino, subdirector operativo (DAO) de 2012 a 2016. Este último dijo ante el juez: “Cosidó sabía todo porque yo trataba con él todos los días”.
García-Castellón, sin embargo, se negó a procesar al popular porque la fiscalía sólo había planteado una serie de sospechas generales contra él sin aportar «datos concretos». Según el juez, no había pruebas que pudieran influir en el exdirector general de la Policía y su acusación era “innecesaria” e “inútil”. Una decisión confirmada posteriormente por la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, impidiendo a Cosidó declarar ante el tribunal. Aunque el político no estuvo exento de comparecer en la comisión investigadora del Congreso sobre la trama, donde negó tener conocimiento de Kitchen. “No fui informado ni debería haber sido informado”, dijo en noviembre de 2021.
Espionaje en prisión
Si se sigue el calendario previsto, en la audiencia del jueves acabará otra figura clave: Isidro Sánchez, un narcotraficante colombiano con conocimientos de informática que desarrolló una relación con Bárcenas cuando éste ingresó por primera vez a prisión. El extesorero afirmó que ordenó a su compañero de prisión que utilizara un permiso para borrar de un servidor de Internet los archivos de audio que tenía guardados de las conversaciones que dijo haber mantenido con Mariano Rajoy y Javier Arenas en la Caja B del Partido Conservador. Una trama conocida por el plan que buscaba precisamente esas grabaciones.
En su escrito de acusación, la fiscalía afirma que el espionaje contra Bárcenas se extendió a su estancia tras las rejas y que incluyó a quienes tenían tratos con él. El 3 de marzo de 2014, durante un registro a Sánchez, agentes del centro penitenciario de Soto del Real (Madrid) interceptaron una nota manuscrita que le había entregado el exjefe de Hacienda del PP, que decía: «Álex, cuando te dé la orden hay que destruir todas las grabaciones de audio de MR. No debe quedar nada. Es mi obligación. Por favor, llévatelas. Un abrazo».

Apenas un día después, el 4 de marzo, el comisario Villarejo mencionaba la existencia de esta nota en su agenda personal. «Varias llamadas sobre documentos interceptados a Sánchez, un compañero de LB. Necesitamos localizar a la persona que tiene los audios que dice que hay que cancelar», escribió en una nota que vinculó a una supuesta conversación con él. chisco, Usó este apodo para referirse al entonces Ministro de Seguridad, Francisco Martínez Vázquez. numero dos por el ministro Jorge Fernández Díaz.

