
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha elegido al comisario José Luis Santafé Arnedo, hasta ahora jefe de la Policía Nacional en Baleares, como nuevo subdirector de Operaciones (DAO) de la Policía Nacional. Se espera que sustituya al comisario José Ángel González Jiménez, que también dimitió el pasado 17 de febrero tras conocer la denuncia interpuesta en su contra por una subordinada que le acusaba de abusar sexualmente de ella en abril de 2025. Con esta decisión, tomada apenas unas horas después de finalizar el plazo abierto para que los candidatos al cargo presenten sus candidaturas, Grande-Marlaska busca poner fin a la grave crisis surgida en su ministerio tanto por el escándalo provocado por la salida forzosa del exjefe de policía, como así como las grabaciones de audio filtradas del presunto acoso a un agente de la Embajada de España en Nueva Delhi (India) por parte de otro alto mando policial, que actualmente está siendo investigado por la Audiencia Nacional.
El nombramiento del comisario Santafé, que asumirá el cargo la próxima semana, ha causado sorpresa entre los policías, ya que desde que se conoció la denuncia contra su antecesor y obligó al ministro a dimitir, en el Ministerio del Interior había calado la idea de que, por primera vez en la historia, el ministro elegiría a una mujer como nueva DAO por la importancia simbólica que tenía, sobre todo después de que fuera una supuesta agresión sexual la que motivó la salida del entonces jefe policial. De hecho, el nombre Santafé (uno de los 111 comisionados jefe elegibles para postular al puesto) no apareció en ninguno de los pools.
En este sentido, fuentes internas indican que en su elección influyó la “buena imagen” que tiene Santafé dentro de la propia Policía Nacional, pero también el hecho de que ha desarrollado la mayor parte de su carrera fuera de Madrid, precisamente alejado de las rivalidades internas de la capital. El nuevo jefe de la policía uniformada ha desarrollado gran parte de su carrera profesional en Baleares, donde trabajó con la actual secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, cuando ésta era delegada del Gobierno en ese municipio. A partir de ese momento se desarrolló una estrecha relación entre ambos. Fuentes policiales coinciden en que atribuyen gran parte de la responsabilidad de la elección de Santafé como nuevo DAO al número dos del Ministerio del Interior. El comisario asistió a la ceremonia de toma de posesión de Calvo como ministro de Asuntos Exteriores en Madrid el pasado diciembre y elogió a él y a los demás líderes de las fuerzas de seguridad de la zona.
Con este apoyo, la principal tarea del comisario Santafé en su nuevo cargo será elevar la moral de los más de 74.000 agentes bajo su supervisión y restaurar la imagen de la institución, muy afectada desde que estalló el escándalo que acabó con su antecesor en el cargo y la filtración de las grabaciones de audio del alto mando destinado en la Embajada de España en Nueva Delhi. El nuevo DAO, que según algunas fuentes policiales mantenía una buena relación personal con González Jiménez, ha dedicado gran parte de su carrera a la seguridad ciudadana, es decir, a la gestión del orden público y a los grupos de prevención del delito, como la Unidad de Prevención y Reacción (UPR).
Los agentes que han trabajado con él destacan especialmente su conocimiento de “las calles y el crimen” y lo califican como un “buen director de equipo”. “Inspira respeto, pero también sabe estar cerca de sus subordinados”, añade, poniendo como ejemplo que “sabe los nombres de todos los policías que trabajan en la sede”. [Superior de Baleares]Otros agentes consultados que han tenido relación con él destacan su «humildad» y recuerdan que en septiembre de 2022, cuando Santafé tomó posesión de su cargo como jefe supremo de Baleares, agradeció a quienes habían sido sus jefes a lo largo de su carrera por «confiar una vez más en este chico del distrito de Malasaña». [Madrid] quien deseaba desesperadamente ser policía en los años 80, en un ambiente que lo empujaba a terminar siendo exactamente lo contrario”.
Santafé ingresó en la policía en 1990 como inspector y desde entonces ha desempeñado «diversas tareas en las áreas de seguridad ciudadana, investigación criminal e inmigración en las jefaturas superiores de Madrid y Baleares», señala el comunicado con el que el Ministerio del Interior anunció este viernes su nombramiento. En 2005 fue ascendido a inspector jefe y en 2012 alcanzó el grado de comisario. En esta categoría asumió tareas en Canarias y nuevamente en Baleares, donde hace tres años asumió la dirección de la policía nacional de este municipio.
Los sindicatos acogen con satisfacción las elecciones
Tras conocer su nombramiento, varios sindicatos policiales expresaron su apoyo a la elección. El Sindicato Unificado de Policía (SUP) destacó la «trayectoria de Santafé dentro de la institución con conocimiento directo de las realidades operativas y de las necesidades de los compañeros de calle». Justicia Policial (Jupol) expresó la esperanza de que la llegada de Santafé a la DAO tras los recientes escándalos «promueva un verdadero cambio de dirección en la dirección policial, centrándose en la renovación, la ejemplaridad y el restablecimiento de la confianza tanto de los propios agentes como de los ciudadanos». En el mismo espíritu, la Unión Federal de Policía (UFP) pidió al nuevo jefe de policía «impulsar los cambios que la policía estatal necesita» y fortalecer su imagen, «que últimamente ha empeorado injustificadamente».
El Ministerio del Interior lanzó oficialmente el proceso de elección del nuevo DAO el 23 de febrero con la publicación de la convocatoria para sustituir al exjefe de policía mediante el sistema de “nombramiento libre”. Resaltó que se trata de “un procedimiento especial que enfatiza el principio de celeridad”, por lo que se fijó en tan sólo “siete días hábiles” el plazo para que los solicitantes presenten sus solicitudes con su currículum a través de la intranet y “soliciten los beneficios que consideren oportunos”. Este plazo finalizó el pasado jueves a medianoche. Sólo podían aspirar al cargo los agentes que fueran inspectores jefes -en este rango había 89 hombres y 22 mujeres- y que no se encontraran “en situación de descanso permanente o de empleo secundario”. [un retiro previo a la jubilación] por falta de capacidades psicofísicas”.
Grande-Marlaska admitió la semana pasada en una comparecencia ante la Comisión de Interior del Congreso que lo ocurrido fue «muy grave» pero que tampoco podía «permitir que nadie utilice este suceso para denigrar la reputación de la Policía Nacional», en referencia a ciertas críticas de la oposición que apuntaban a una presunta impunidad por parte del alto mando. La ministra anunció entonces una revisión «extraordinaria» de los protocolos internos contra el acoso sexual de la Policía Nacional y la Guardia Civil, tras admitir que los protocolos actuales habían fallado en el caso.
