El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha anunciado este miércoles en el Congreso que su departamento ha iniciado una revisión «extraordinaria» de los protocolos internos contra el acoso sexual en la Policía Nacional y la Guardia Civil, tras admitir que los protocolos vigentes habían fracasado en el caso del agente que presentó una denuncia por agresión sexual contra el exsubdirector Operativo (DAO) de la Policía Nacional, el comisario José Ángel González.. «Obviamente fracasaron. No hay duda de eso“explicó.
Aunque compareció en la Comisión de Interior para hablar de la introducción de las luces V16, el dispositivo de iluminación y geolocalización obligatorio desde el 1 de enero para señalar la presencia de un vehículo averiado en la carretera, Grande-Marlaska aprovechó el tiempo de reacción para leer un texto que ya tenía elaborado, en el que defendía la actuación de su departamento cuando se conoció la denuncia. En este sentido, destacó que había forzado la renuncia del entonces máximo uniformado “en menos de dos horas” desde que salió a la luz la denuncia que lo acusaba de violación. «Se le dio un plazo muy corto para asumir la responsabilidad y dimitir. Y si no asumía la responsabilidad inmediatamente, sabía que lo despedirían inmediatamente», añadió.
La intervención del ministro se produjo después de que los opositores PP, Vox y UPN no dejaran de pedirle explicaciones y pedir su dimisión. Otros miembros del bloque de investidura también le han pedido explicaciones. En concreto EH Bildu y ERC. Era la última oportunidad que tendrían antes de las elecciones en Castilla y León y, sobre todo, antes del testimonio del exjefe de la Policía Nacional ante el juez el pasado 17 de marzo. «Hazlo por el sacrificio y por el honor de todos los agentes de la Policía Nacional», espetó el popular Ángel Ibáñez mientras le pedía que renunciara a su departamento. Ignacio Gil Lázaro, del partido de Santiago Abascal, lo acusó de «mentir» en el caso, mientras que Alberto Catalán, de UPN, calificó al exjefe policial como «tu protegido al que mantuviste en el cargo», en referencia a que se le permitió continuar en el cargo una vez cumplió la edad de jubilación.

En su respuesta a todas estas preguntas, el ministro subrayó que no podía tolerar que «nadie utilice este suceso para denigrar la reputación de la Policía Nacional», señalando ciertas críticas de la oposición que apuntaban a una supuesta impunidad por parte de altos cargos. «Eso simplemente no es cierto», afirmó enfáticamente.
Grande-Marlaska insistió varias veces en que el incidente fue «muy grave». “Soy consciente del profundo dolor que esta situación ha causado, sigue causando y, lamentablemente, seguirá causando a la víctima de este presunto ataque a su libertad sexual por parte del alto mando policial uniformado”, aseguró. También ha subrayado que su principal preocupación era precisamente la agente agredida, para que «reciba la protección y el apoyo necesarios para asegurar su plena defensa y, si así lo decide el poder judicial, obtener toda la reparación posible. La víctima sabe de primera mano que está siempre a mi disposición, a todo el Ministerio del Interior y a toda la Policía Nacional, para lo que necesite», ha añadido. La ministra habló con la inspectora días después del incidente y le concedió protección policial a petición de su abogado después de que este informara que su identidad había circulado en chats policiales.
El ministro del Interior ha recordado que fue este Gobierno con él al frente del ministerio cuando se adoptaron los protocolos antiacoso de la Policía Nacional (en 2022) y de la Guardia Civil (en 2019), y añadió que «sirvieron para abordar situaciones similares, aunque no de tan extrema gravedad». Aunque recordó que estos mecanismos se revisan y actualizan periódicamente, anunció que había ordenado «poner en marcha una inspección extraordinaria» para conocer «qué pasó en este caso y descubrir posibles deficiencias» con el fin de «subsanarlas». “Es obvio que algo anda mal si la víctima por algún motivo no utilizó estos protocolos”, dijo en referencia a la mujer que acudió a los tribunales en lugar de utilizar los canales internos para denunciar lo sucedido.
Preguntado por la decisión de la Dirección General de la Policía de asignar al mano derecha de la DAO, el también comisario Óscar San Juan, un puesto en la Comisaría General de la Policía Científica tras destituirlo de su anterior cargo por el incidente, el ministro insistió en que este comandante policial debe ser «alojado en algún lugar» ya que aún no tiene la condición de ser investigado en la causa -la víctima había pedido al juez en la querella que lo citara únicamente como testigo-. «Estamos a la espera de actuar con la fuerza suficiente para que la autoridad judicial pueda orientarnos en un asunto tan importante», añadió, tras recalcar que el cargo de este comisario no tiene relevancia operativa. San Juan, mano derecha del exjefe de policía, es citado en la denuncia diciendo que el agente supuestamente intentó «comprar su silencio» a cambio de una asignación de trabajo.
