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La investigación de los Mossos d’Esquadra sobre la muerte de Isak Andic en el monte Montserrat -bautizado como Caso Monestir– fue un desafío en el que la policía puso mucho cuidado y esfuerzo para averiguar qué pasó. Pero el esfuerzo no siempre se ve recompensado: en 17 meses de entrenamiento, los Mossos no consiguieron encontrar a dos excursionistas que ayudaron a Jonathan Andic aproximadamente media hora después de la caída de su padre. Los agentes de seguridad ciudadana que se encontraban en el lugar no tomaron sus datos. Y eso provocó dolores de cabeza a los investigadores, que revisaron imágenes, comprobaron matrículas e incluso hicieron un llamamiento público para encontrarla. El hijo del fundador de Mango tampoco les dijo que había intercambiado el número con uno de ellos, al que hizo una llamada perdida que habría permitido localizarles.
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