La titular del Servicio Andaluz de Salud (SAS), Valle García, y sus dos antecesores en el cargo, Miguel Ángel Guzmán y Diego Vargas, admitieron este martes ante el juez del expediente de contratos de emergencia, José Antonio Gómez, que han eludido la orden del Ministerio de Hacienda de 2021 de paralizar los contratos de emergencia una vez remitida la pandemia.
Los tres responsables investigados ante el juez señalaron que consideraban que la orden dictada por el entonces asesor Juan Bravo, ahora subsecretario general del PP nacional, «no les concierne» debido a la urgencia que exigen las medidas sanitarias contra la pandemia, explicaron fuentes presentes en la audiencia. Es decir, aunque la Dirección General de Contratación del Ministerio de Hacienda y del Gobierno central había dejado claro que se había levantado la excusa legal para los contratos de emergencia -el Real Decreto 7/2020-, los directivos de SAS consideraron que no debían cumplir la orden de restablecer la competencia competitiva y dejar de adjudicar la mayoría de los contratos a instituciones sanitarias privadas.
García, Guzmán y Vargas se han declarado imputados en esta investigación que examina la legalidad de contratos por valor de 242 millones que el SAS firmó con clínicas privadas entre 2020 y 2024. Los tres han evitado responder a las acusaciones, limitándose a responder al juez, a los dos fiscales anticorrupción y a su abogado. «Han defendido la necesidad de defender los deberes públicos ante el grave problema de salud pública que supone la pandemia, y han sustentado sus decisiones en los informes que han recibido de sus servicios, pero ninguno ha aclarado la pregunta del millón de por qué no cumplieron la orden y por qué no eliminaron los escenarios de emergencia», resumen las fuentes del caso.
Los cargos investigados continuaron arrastrando los contratos de emergencia porque lo consideraron «necesario» debido a «las gravísimas circunstancias» de la pandemia. “El fiscal preguntó a Diego Vargas si, ante los constantes informes de control financiero de la intervención en 2020 y 2021, no había pensado en abrir un concurso público y adjudicaciones normales de contratos, pero solo alegó las tensiones en el sistema y que no quedaba más remedio que continuar con la adjudicación de emergencia”, añaden estas fuentes. Ni el juez ni los fiscales les preguntaron por qué se confirmaron los contratos de emergencia, mientras que en muchos otros casos las licitaciones permitieron la competencia pública.

Los directivos, que dedicaron unos 40 minutos cada uno, dijeron que actuaron impulsados por la urgencia e incertidumbre así como por la necesidad de atención, lo que les dejó sólo la opción de mantener los contratos de la mano con las clínicas privadas. Vargas incluso se refirió al trance que le provocó la responsabilidad sobre la salud andaluza en plena pandemia: “Aún tengo pesadillas con la cantidad de muertos con los que desayunaba todos los días en aquel entonces”, explicó en su comunicado.
La semana pasada, el PSOE acusó a García de firmar el año pasado adendas ilegales al contrato de 2020 con la clínica Cedico de Huelva para justificarlo a posteriori Dos facturas, el gerente se equivocó. García dijo que no contrató nuevos empleados pero firmó las incorporaciones de 2024 porque corresponden a atención médica que será “brindada efectivamente” a los pacientes durante el período del contrato. El directivo descartó sobrepasar el marco legal del contrato con Cedico.
La semana pasada, la viceconsejera de Economía y Hacienda Amelia Martínez explicó como testigo que el cambio en la supervisión de los contratos de SAS aprobado por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía en 2020 se basó únicamente en una petición oral de la viceconsejera de Sanidad Catalina García al Ministerio de Hacienda Roberto Ochoa en la conferencia telefónica Consejo. Este martes, Guzmán desmintió la versión de Martínez y explicó que la propuesta es pasar del control ex ante al control financiero permanente -con control del gasto-. a posteriori― no proviene del ámbito de aplicación de la SAS. Guzmán ha matizado que creía que la ex interventora general se refería a las presiones que estaba recibiendo en ese momento por parte de los interventores, pero que la idea de cambiar la supervisión en ningún caso vino del Servicio Andaluz de Salud.
