
Los partidos de izquierda del PSOE se están rebelando. El debate sobre el futuro del espacio político sin una marca ni un líder claro ha vuelto a salir a la palestra tras el revés de Castilla y León. Aunque los resultados de las elecciones autonómicas -que dejaron sin representación en las Cortes a las dos listas Podemos e IU-Sumar- no son extrapolables a las elecciones generales, la debacle castellanoleonesa ha vuelto a poner en alerta a los partidos. Mientras el coordinador federal de Izquierda Unida llamó este martes a «acelerar» la elección del sucesor de Yolanda Díaz como referente electoral, varios partidos abogan por avanzar primero en otros aspectos del proyecto. El ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, una de las figuras con mayor consenso entre las cuatro formaciones de Sumar en el Gobierno y una de las figuras más valoradas dentro del Ejecutivo, según el CIS, se ha vuelto a excluir como candidato este miércoles.
«A menudo lo he dejado muy claro: esto no es lo que quiero lograr», fue el primero en repetir en los pasillos de la Cámara de los Comunes. “Haré todo lo que esté en mi poder para garantizar que la izquierda esté al día en 2027, pero no lo creo”. [el de cabeza de lista] “Ese es el papel que tengo que asumir”, dijo Bustinduy.
El impacto del conflicto de Oriente Medio ya se deja sentir en la economía española con el aumento de los precios de la electricidad y los combustibles, y los socios del Gobierno negocian contrarreloj esta semana el conjunto de medidas que adoptará el Consejo de Ministros el viernes. En este contexto, existen varias fuentes que consideran un error hablar de liderazgo. «Lo importante es que nos centremos en lo que nos preocupa, que incluyamos el aumento de los alquileres en el decreto ley para mitigar los efectos de la guerra en Irán; que luchemos por los derechos de los inquilinos. Y eso es lo que hacemos, nada más», rechazó el propio Bustinduy.
“Esta aceleración [sobre la elección referente] “Tiene que partir del sentido común, que creo que comparten todas las organizaciones”, dijo el martes Antonio Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida, candidato de Por Andalucía a la junta en las elecciones regionales previstas para esta primavera. Fuentes parlamentarias interpretan que habla desde esa posición, que su llamada está ligada a un sentimiento del electorado exigiendo respuestas y también presionado por su propia elección, donde tanto la coalición de izquierda (previsiblemente sin Podemos en la votación) como él mismo se juegan mucho más que en Castilla y León. En las últimas elecciones, el acalorado debate de la izquierda del mes pasado con el inicio de la fusión de IU, Comunes, Más Madrid y Movimiento Sumar, así como la propuesta de unidad del portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que no fue aprobada por su partido, no tuvo ningún efecto movilizador.
Este miércoles, sectores de IU expresaron su malestar por las declaraciones del presidente federal y aseguraron que en ningún caso la organización ha fijado plazos para la elección del presidente regional. En conversación con periodistas, Maíllo también aseguró que tenía candidato, pero no reveló quién era. Las mismas fuentes indican que se trataría de una opción “personal”, que en ningún caso fue adoptada por los comités del partido. Y también criticaron el hecho de que alguien que siempre ha rechazado el hiperliderazgo ahora diga que “los espacios vacíos no pertenecen a la política”.
«El trabajo de esta semana ha sido presionar desde todos los lados para la aprobación del Real Decreto; el gran tema de la legislatura es la vivienda, y aquí es donde la izquierda juega su papel», subrayan los partidos de Sumar.
“Si no hay más candidatos es porque no tenemos”, admiten en Más Madrid. En cualquier caso, una voz significativa del partido liderado por Mónica García aboga por aclarar primero otros aspectos del proceso que también consideran oportuno en la Cámara de los Comunes. Entre otras cosas, argumentan que señalar una reprimenda lo expondría a un ataque. “Primero tenemos que construir el proyecto para darle unas garantías a quien toma la iniciativa”, dice un representante comprometido con la dirección del coro, con un método de comunicación coordinado y que primero se establecerá la definición de la marca. Algunos son partidarios de elegir a una mujer porque, a excepción de Irene Montero en Podemos, los candidatos de PSOE, PP y Vox son hombres. Otro diputado reconoce que el hecho de que los medios de comunicación destaquen a determinadas personas “provoca un incendio interno”. Los partidos admiten que se están llevando a cabo discusiones informales sobre todos los temas, incluido el candidato, pero aún no se han sentado a la mesa para llegar a un consenso y presentar una propuesta.
Paralelamente, Movimiento Sumar, la organización que coordina Lara Hernández, decidirá este sábado si realiza una reunión para revitalizarse y redefinir su rol tras la salida de su líder político (Díaz). El grupo de coordinación decidirá el formato de este proceso, que podría servir simplemente para elegir a Carlos Martín como sucesor junto a Hernández como presidente (el diputado dimitió del cargo de co-coordinador el pasado mes de agosto y aún no ha sido sustituido) o para abordar un debate más amplio que abriría la puerta a una transformación profunda del Ejecutivo.
