
Cuando el narcotraficante Esteban B. envió un mensaje a través de la aplicación cifrada Zangi en abril del año pasado, no tenía idea de que pronto se comería sus palabras. “Aquí tenemos un sistema que utilizamos para controlar todas las unidades de control policial”, alardeó el traficante de personas ante Josafat M., Kamalpresunto líder de la red. Cinco meses después de este exceso de prepotencia, la Policía Nacional desalojó un predio donde se guardaban 4,5 toneladas de coca. Y con ello salieron a la luz los secretos inconfesables de una organización que, desde la laberíntica miniciudad del puerto de Valencia, extendió sus tentáculos hacia Colombia y los Balcanes, entre el clamor metálico de contenedores y grúas. El golpe policial, denominado Operación Araña, se saldó con más de 80 detenciones. Entre ellos 17 trabajadores portuarios y un guardia civil.
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