Él presidente Salvador Illa despidió el año 2025 con un balance positivo del año y vaticinó que Cataluña lo haría aún mejor en 2026, destacando la mejora de la economía, el descenso del paro o las medidas gubernamentales para construir viviendas tuteladas. “Las cosas sucederán este enero”, explicó, sin dar más detalles, aunque el anuncio se hacía eco de la predicción que días antes hiciera su mano derecha, el asesor Albert Dalmau, de que el nuevo modelo único de financiación se daría a conocer en enero de este año. El gobierno necesita este plan como el agua, ya que afronta su segundo año de mandato sin presupuesto. Oriol Junqueras, presidente de ERC, ha anunciado este domingo que se reunirá con Pedro Sánchez el día 8 para desbloquear el acuerdo, afirmando que no negociará las cuentas a menos que también quede claro que Cataluña puede recaudar el IRPF.
superó eso ProcesosCataluña está muy lejos de una confrontación con el Congreso, pero queda por ver, por supuesto, cómo las encuestas sugieren que los partidarios de la extrema derecha independentista podrían sacudir el cuerpo político en el futuro. Pero esta aparente calma no oculta que Illa no ha cumplido con su obligación de presentar y aprobar facturas. Con un Gobierno minoritario dependiente de los Comunes y ERC, sus socios de investidura presidente Ha impulsado las políticas de vivienda que demandan los primeros y necesita el financiamiento que demandan los segundos. El último Consejo Ejecutivo del año aprobó la ampliación presupuestaria de las cuentas de 2023, que fue aprobada por última vez por el Parlamento. En 2025, el Gobierno y sus dos socios acordaron subvenciones a préstamos por valor de más de 4.000 millones de euros.
Está previsto que el Gobierno presente en las próximas semanas el nuevo modelo al Consejo de Política Fiscal y Financiera y diversas fuentes desde las que podría destinar 18.000 millones a las autonomías para mejorar la financiación de los servicios públicos. La mayor duda es si el sistema responde a la exigencia del Ejecutivo catalán, que quiere aplicar el principio de ordinalidad, es decir, que Cataluña deje de ser la tercera comunidad que aporta al Fondo Comunitario y la decimocuarta que lo recibe. Esta máxima de mayor proporcionalidad fue defendida hace años por el PP catalán. El acuerdo de comisión bilateral entre el Gobierno y la Generalitat contenía el principio sólo en el preámbulo y no en la parte dispositiva. Este punto está incluido en el contrato de inversión con ERC e Illa asegura que lo cumplirá y que el modelo será solidario de toda España y exclusivo de Cataluña.
La vicepresidenta María Jesús Montero tiene prevista la presentación del plan a principios de año, e Illa está aprovechando ese marco general para aprobar el calendario y asegurar que no se ve alterado por las elecciones de Aragón y mucho menos por las más lejanas de Andalucía. De hecho, ERC ya ha señalado en más de una ocasión que las negociaciones se han retrasado por la doble condición de Montero como director de sucursal y candidato a las elecciones en Andalucía. «La vicepresidenta ya ha indicado que será a principios de año. Será un sistema solidario con toda España y exclusivo de Cataluña», afirmó la vicepresidenta Presidente.

Tras el desplome del PSOE en Extremadura y los interrogantes que se plantean en el nuevo ciclo electoral en Aragón y Andalucía, Cataluña se ha convertido en el principal bastión y primer aliado de Pedro Sánchez. Pero ahora necesita el acuerdo para fortalecer su mandato. Los republicanos han aplazado hasta febrero su proyecto de ley para permitir a Cataluña y al resto de comunidades autónomas que así lo deseen recaudar el impuesto sobre la renta. En una entrevista en el periódicoEn el que desvelaba la cita con Sánchez, Junqueras advertía de que para negociar los presupuestos tanto del Govern como de los catalanes sería suficiente no sólo el modelo único de financiación, sino también el acuerdo sobre el IRPF. Este cambio implicaría la modificación de tres leyes.
Sin embargo, a pesar de esta advertencia, el Gobierno asumió el pasado mes de agosto que sería imposible respetar el acuerdo de investidura con ERC, que estipulaba que Cataluña debería empezar a recaudar el impuesto sobre la renta a partir de 2026, ya que la Agencia Tributaria Catalana (ATC) no estaba preparada para hacerlo. El plan quedó aplazado con la aprobación de ERC hasta 2028, año en el que expira el mandato de Illa. “Estamos en la fase final”, afirmó este sábado el concejal Dalmau. «Primero la financiación, luego el IRPF y después los presupuestos. Ese es el compromiso. Nuestro objetivo ahora es conseguir un nuevo sistema de financiación para Cataluña y todas las energías están ahí». Illa apunta que el Gobierno hará todo lo posible para presentar los primeros proyectos de ley. De entrada, seguramente se presentará la nueva empresa conjunta Rodalies, una de las exigencias de ERC para hacer frente a un servicio que sufre deficiencias crónicas.
