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El 26 de enero de 2009, cuando aún faltaban 11 días para que la Policía Nacional realizara las primeras detenciones de una operación todavía secreta que había sido bautizada como Cinturón, el entonces comisario en activo José Manuel Villarejo, que en teoría no debía saber lo que investigaban sus compañeros de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF), escribió en su agenda: «Nos llamó. La familiar María Dolores de Cospedal quiere datos para tomar decisiones». Esa nota, que alude a un presunto contacto entre el agente y el empresario Ignacio López del Hierro, entonces marido de la secretaria general del PP, fue descubierta en el material confiscado al policía retirado cuando fue detenido en 2017 y es el punto de partida de la sombra de desconfianza que desde entonces se cierne sobre el otrora todopoderoso número dos del Partido Popular, sin que éste pueda disiparla.
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