Los datos objetivos juegan cada vez menos un papel en el debate público. España alcanzó en abril los 22,1 millones de afiliados, un nuevo récord. El desempleo ha vuelto a caer. La inmigración explica gran parte del crecimiento económico que impulsa estos datos. La legalización extraordinaria, apoyada no sólo por el Gobierno y toda la izquierda, sino también por los empresarios que más la exigen porque necesitan trabajadores legales, y por la propia Iglesia, va como se esperaba: decenas de miles de personas que ya viven y trabajan en España se están dando de alta, lo que sólo traerá beneficios para ellos y para el sistema porque trae consigo más ingresos. El ejecutivo espera que la próxima visita del Papa a España contribuya también a estimular un discurso positivo sobre la inmigración.
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