
En las asociaciones territoriales del PSOE no se presiona al jefe de Gobierno para que fije una fecha concreta para las elecciones generales, que, salvo avance, durarán la actual legislatura hasta 2027. Sin embargo, apuntan a que se celebren antes de las próximas elecciones locales y autonómicas. Si en 2023 las elecciones parlamentarias se celebraran unos meses después de las elecciones locales y regionales; En esta ocasión, la vida política continúa para ellos, en la que el orden se invierte. Primero, examinemos el gobierno de España.
Este clima se ha instaurado, aunque el ánimo en las últimas horas ha sido otro: desde la desolación por las nuevas revelaciones sobre los supuestos gastos irregulares del exsecretario de organización del PSOE Santos Cerdán y su familia, hasta la indignación por la condena del fiscal general Álvaro García Ortiz. Un shock inesperado. En los chats internos de los combatientes del PSOE la indignación es excesiva, lo que les lleva a aliviar temporalmente la desesperación por los casos de presunta corrupción.
Una ronda de conversaciones con interlocutores socialistas de distintos territorios deja un reguero de valoraciones muy alejadas del descenso de hace unos días tras las votaciones que supuestamente pesan sobre Santos Cerdán. El curso del juicio del Fiscal General, teniendo en cuenta el contenido de la sentencia, sin conocimiento de la misma, llevó injustamente a la sensación de que una condena era imposible por falta de pruebas. No se trata de que el PSOE defienda a alguien que es declarado culpable por el Tribunal Supremo, sino que “se le considera inocente”. Esta precisión de un líder experimentado con un puesto en el ejecutivo federal da un marco moral y subraya que los criminales no serán apoyados.
Hoy en día no es fácil encontrar en el PSOE a alguien que defienda la inocencia de los exsecretarios de organización acusados, pero con Álvaro García Ortiz ocurre todo lo contrario. Se le considera inocente ya que no está demostrado que haya filtrado el correo electrónico explicando la situación de Alberto González Amador, pareja de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
La sentencia del Tribunal Supremo no apunta, en realidad, a la filtración, sino a la nota de prensa que el fiscal distribuyó personalmente para desmentir el informe falso difundido por la Comunidad de Madrid por Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete del presidente de Madrid. El Tribunal Supremo supone que se revelaron datos confidenciales.
A la espera del veredicto, el Gobierno y gran parte del PSOE defendieron que las declaraciones de los periodistas, con declaraciones inequívocas sobre su conocimiento de los correos electrónicos de fuentes ajenas a la Fiscalía, eran completamente creíbles. Fuentes jurídicas indican que el veredicto no se reflejará en estas declaraciones de los testigos, sino que centrará la sentencia en la nota de prensa, aunque inicialmente se asumió que esta carta «aparentemente» no tenía ningún contenido delictivo.
Desde una perspectiva política más que jurídica, esta sentencia, que llevará al Gobierno a sustituir en breve a García Ortiz, ha reavivado las ganas de sacar adelante la legislatura, tanto en el PSOE como en amplios sectores progresistas. El objetivo de los líderes territoriales socialistas es animar a sus electores y sensibilizar a los ciudadanos al respecto. Esto no es fácil porque trae muchos inconvenientes desde la política nacional. El PP está contento con los ataques a Pedro Sánchez en todos los puntos de España. Desde el inicio de la legislatura, por tener como socios a izquierdas e independentistas, y casi inmediatamente después por la Caso Koldoque luego se llamó Ábalos y más tarde Cerdán. Los socialistas, cuya actividad radica en la política local y regional, quieren emerger y romper la dinámica establecida en la que sólo el PP y el avance de Vox son protagonistas.
El Gobierno central quiere ser útil a todos los españoles, lo que beneficia a sus candidatos a alcalde, ayuntamiento y regionales. En el Consejo de Ministros se toman decisiones que son difíciles de rechazar por los socios parlamentarios, afirman fuentes gubernamentales, aunque Junts ha demostrado dar un portazo. Sumar no cejará en exigir y obligar al gobierno de coalición a tomar medidas socialmente efectivas. Estos últimos, especialmente la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz, no tienen intención de permanecer reservados en su valoración de la sentencia del Tribunal Supremo. El presidente del Ejecutivo afirmó este domingo en Sudáfrica, donde asistió a la cumbre del G-20, que acata la decisión del Tribunal Supremo pero no la comparte. No fue una improvisación señalar que tras el fallo de la Corte Suprema, una vez conocido, hay otras “autoridades” a las que acudir; en referencia tácita al Tribunal Constitucional.
El Gobierno sabe que esta advertencia del presidente ayudará al PP a reforzar su acusación de que el Gobierno no respeta el Estado de derecho. Sánchez espera que así sea pero, según fuentes gubernamentales, no cederá en temas en los que cree que tiene margen de maniobra dentro de la ley para defender sus posiciones. Así será mientras dure la legislatura, pese a las amenazas de Junts y las advertencias del PNV.
