
La legalización masiva de inmigrantes anunciada por el gobierno significa que el tiempo para iniciar procedimientos administrativos se está acabando. El último borrador del decreto, al que ha tenido acceso este diario, anuncia la apertura de ventanillas en Correos y oficinas de la Seguridad Social para recibir las solicitudes de permisos de residencia y trabajo de más de medio millón de personas que se encuentran actualmente en situación irregular en España. Algunas fuentes estiman que podría estar más cerca del millón. El Ejecutivo ha fijado un plazo de tres meses a partir del día de su admisión a trámite para decidir sobre cada solicitud. El decreto que regula las nuevas condiciones para la adquisición de determinados derechos por arraigo en el país deberá pasar por el Consejo de Estado y regresar al Consejo de Ministros antes de su aprobación definitiva.
Organizar un proceso excepcional como este no es fácil, requiere un importante esfuerzo administrativo en poco tiempo, por lo que se ha debatido cómo se deben realizar los trámites y en qué oficinas se deben realizar, teniendo en cuenta que los asuntos migratorios conciernen principalmente a tres ministerios: el de Integración, Seguridad Social y Migraciones, el de Interior y el de Política Territorial; Las autoridades provinciales de inmigración dependen de esto último. Finalmente, según el borrador, que puede no ser el definitivo, Correos y oficinas de la seguridad social serán los encargados de recibir las solicitudes, formalizadas mediante una plantilla específica que estará disponible en la página web del Ministerio de Migraciones y del Ministerio de Política Territorial. La Unidad de Tramitación de Expedientes Migratorios (UTEX) será entonces la encargada de verificar todo y decidir caso por caso. La UTEX está subordinada al Ministerio de Migración.
La política territorial ha luchado en las últimas semanas para garantizar que las autoridades provinciales de inmigración, dependiendo de las subdelegaciones gubernamentales, sean responsables de estos procedimientos. Fuentes conocedoras afirman que cuentan con personal especializado y que poner este extenso proceso en manos de UTEX, aunque se refuerce con personal, puede provocar retrasos. Del otro lado de esta peculiar batalla están quienes defienden la relevancia de la competencia del Ministerio de Migraciones sobre el proceso. Argumentan los retrasos de meses y años que ya enfrentan algunas autoridades migratorias en procedimientos similares. Los informes anuales más recientes del Defensor del Pueblo así lo reflejan. Los retrasos son preocupantes, pero también «la desigualdad de criterios en las distintas autoridades de inmigración. Su interdependencia orgánica y funcional no contribuye a la existencia de criterios individuales», señala el informe 2024. A petición de la Defensoría del Pueblo, confirman que siguen recibiendo quejas sobre estas oficinas por parte de las subdelegaciones provinciales a nivel provincial y que los retrasos son «generalizados a pesar de los refuerzos realizados». “En los últimos meses se ha producido un aumento de quejas y retrasos, que en algunas oficinas superan los dos meses, que es el plazo previsto y razonable”, responde el Defensor del Pueblo.
La legalización masiva de inmigrantes está prevista para todas aquellas personas que estuvieron en España antes del 1 de enero de este año y que permanecieron allí durante cinco meses consecutivos antes de presentar la solicitud. La fecha límite para ello es el 30 de junio. El Gobierno calcula que serán alrededor de medio millón, pero otras fuentes, como el centro de análisis Funcas, mencionan que hay alrededor de 840.000 personas indocumentadas viviendo y trabajando en España que cumplirían los requisitos para formalizar su estancia en España. La regularización refleja la demanda social respaldada por más de 600.000 firmas, reflejada en una iniciativa legislativa popular debatida en el Congreso en 2024 y finalmente implementada en forma de decreto gubernamental tras negociaciones con Podemos.
En 1986 la población extranjera en España era sólo el 1%, hoy es el 14%. El gobierno atribuye beneficios económicos a esta regularización, ya que significa fortalecer la seguridad social y aumentar los ingresos fiscales, sacando a la luz el trabajo de estas personas, afirma. Según el proyecto de decreto, la reforma también se justifica «por razones demográficas», teniendo en cuenta el envejecimiento de la población, «que pone en peligro la disponibilidad futura de personas empleadas y la sostenibilidad del sistema social, es decir, las pensiones de vejez».
Sin embargo, la legalización ha levantado una nube política que aún persiste. La derecha ha asegurado que detrás de esta medida se esconde la inclusión de nuevos votantes del PSOE, una afirmación falsa que luego les obligó a aclarar cuando mucha gente ya repetía este argumento en las calles. En cualquier caso, este proceso involucra a miles de personas que llevan meses intentando sin éxito normalizar su situación, tanto los que habían solicitado protección internacional porque huían de situaciones de guerra u otras circunstancias discriminatorias y peligrosas en sus países, como los que se habían enfrentado a retrasos administrativos. El cambio de las normas de inmigración españolas por esta situación excepcional pondrá el contador a cero, en un momento en el que el número de extranjeros que entran en España está registrando su mayor descenso desde 2019. Sin embargo, si no se solucionan los retrasos en las oficinas, se volverá a formar el tapón. España, señala el proyecto de decreto, “ha dejado de ser un mero país de tránsito o de emigración para constituirse como zona de destino y acogida”.
