Nadie quiere reventar el globo, pero ya están surgiendo las primeras diferencias de opinión. Un día después de que Gabriel Rufián acaparara todas las miradas en un acto repleto de simpatizantes al proponer que las izquierdas nacionalista y estatal dividieran las provincias para evitar la competencia entre ellas y optimizar así los votos en las próximas elecciones generales, los partidos integrados en Sumar acogieron este jueves el debate estimulado por el portavoz de ERC en el Congreso, aunque con matices. La Cámara Baja, desafiada por la posibilidad de verse eclipsada por los nacionalistas en una futura lista electoral -la propuesta de Rufián exige la retirada de las candidaturas rivales en cada provincia- ha ido un paso más allá al hacer valer su peso en Cataluña.
«Él mismo tiene problemas en su propia casa, porque en 2023 los que íbamos por delante de Esquerra en las elecciones éramos la zona de Comuns-Sumar, pero nunca le diríamos a ERC que tiene que desaparecer y no presentarse porque todos somos necesarios», defendió la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en TVE.
La conversación, mantenida en la capital junto al diputado regional de Más Madrid, Emilio Delgado, había despertado un enorme interés entre gran parte del electorado progresista, alimentado también por la presencia mediática tanto de la posición crítica de Delgado en su organización como del rechazo explícito a ERC, que no quiere coordinarse con la «izquierda española», como dijo su presidente Oriol Junqueras. Una idea que comparten BNG y EH Bildu. Su adjunto Oskar Matute lo explicó en Radiocable la madrugada del jueves: “Una unidad de acción política [que su partido sí respalda] ¿Debe conducir a una unidad de acción organizativa, a la generación de una estructura política diferente a la que tenemos a disposición de cada uno de nosotros? Bueno, no lo creemos”.
La expectación llevó a que este miércoles los líderes de los partidos integrados en la facción de Yolanda Díaz -que están creando su propia coalición para las elecciones parlamentarias de este sábado- se reunieran para escuchar la propuesta de Rufián. La mayoría de ellos no han refutado públicamente sus tesis, lo que aún suscita muchos interrogantes y un consenso difícil, lo que obliga a algunos grupos a renunciar a actuaciones según los territorios.
Entre los entusiastas del proyecto se encuentran altos cargos de Compromís y Más Madrid. “Compartimos un programa claro, colaboramos en las instituciones y construimos una candidatura responsable, arraigada y generosa en cada circunscripción”, firmó el miércoles por la tarde el diputado valenciano Alberto Ibáñez, presente en el acto. Desde el otro ala de la coalición, el portavoz de Cortes, Joan Baldoví, también en la Cadena SER, llamó a «encontrar una fórmula para que no se pierdan votos». Esta mañana ha destacado que el coloquio ha ayudado a «sacudir las cosas», aunque ha pedido «menos focos, menos titulares y menos declaraciones».
El vicepresidente del ayuntamiento capitalino, Eduardo Rubiño, tampoco rechazó la idea de Más Madrid. Su partido, que quedó segundo en el municipio con el 20% de los votos en las elecciones autonómicas, podría ser uno de los grandes beneficiados de este reparto, al igual que Compromís. «Tenemos que ver la fórmula concreta, pero hay una voluntad clara de luchar y creo que en ella estamos representados todos los progresistas», dijo anoche también en la SER.
Ni Movimiento Sumar ni Izquierda Unida querían entrar en detalles de la propuesta de Rufián de momento, pero les obligaría a dar un paso atrás en muchas circunscripciones. «Fue un debate muy interesante, no sólo por lo que se puso sobre la mesa, sino también por el ambiente que se respiraba en la sala», dijo Lara Hernández, coordinadora general del partido de la vicepresidenta Díaz, en declaraciones a La 1 sobre la «movilización». El presidente, que asistió al discurso, también expresó algunas dudas sobre el proyecto. «Esto es música, hay que terminar de afinar y escribir la letra. La propuesta que planteas no es del todo nueva. En nuestro país Unidas Podemos formó una candidatura con varias formaciones de izquierda allá por 2016; en Sumar se agruparon 15 partidos. Sabemos de qué hablas cuando hablas de un grupo interparlamentario», ha afirmado. En su opinión, “hay que ver cómo afecta a aquellas nacionalidades históricas en las que la izquierda estatal superó en las elecciones parlamentarias a las fuerzas soberanistas que operaban en el territorio”. Así ocurrió en Galicia con el BNG o en Cataluña con ERC, aunque Hernández abogó por buscar «nuevas fórmulas de entendimiento con la izquierda plurinacional».
El coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, también ha celebrado que la izquierda «en muchos sentidos» obedece «al mandato popular de un proyecto unificado que garantiza» que el espacio «siga siendo relevante». Sin embargo, el líder de IU quiso centrarse en iniciar la alianza con Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar. «Esta semana es muy importante. Al acto de ayer se suma otro acto de gran importancia en el que cuatro organizaciones diferentes declararon: obedecemos el mandato del pueblo, estamos comprometidos a estar unidos en las elecciones y también queremos que vengan más con nosotros. Es una buena noticia porque ha llegado el sentido común ligado a un proceso unificado. Lo difícil será declarar que estáis aislados», afirmó el candidato a la presidencia de la junta de coalición del Por Andalucía. Maíllo, junto a Hernández y los ministros de Salud y Cultura, Mónica García y Ernest Urtasun, protagonizarán la presentación del sábado, a la que Díaz no asistirá.
En línea con los comentarios de Colau, fuentes de los Comunes consultadas por EL PAÍS también «celebraron» el debate del miércoles, pero se distanciaron ligeramente de la propuesta de Rufián. «Siempre hemos impulsado acuerdos y el desarrollo de fórmulas electorales exitosas, incluso en las últimas elecciones generales en las que fuimos la segunda fuerza en Cataluña», recuerdan, en un mensaje que contradice directamente las afirmaciones del portavoz de ERC de que los nacionalistas son los primeros de la lista. “Por eso los ayuntamientos llevan muchos meses trabajando en la XXI edición para crear un marco exitoso y una candidatura unificada de la izquierda con voluntad de gobernar en las próximas elecciones”, afirman.
Mientras Podemos -que celebra este viernes una reunión de su dirección en la que se espera la declaración de Belarra- ha mantenido este jueves un elocuente silencio, varias voces de los partidos de Sumar reconocen en privado que el encaje del proyecto de Rufián es complicado, pero todos coinciden en que no es momento de definirlo sino de movilizarse, reconectar con las calles y encender el debate.
Erika Jaráiz, profesora del Departamento de Ciencia Política y Sociología de la Universidad de Santiago de Compostela, cree que unir a todas las izquierdas en una misma fórmula no es posible, “porque la dimensión nacionalista es alternativa y contraria a la lógica de clase internacionalista”. Y sostiene: «El interés que une a la clase obrera se opone al interés de la nación. El nacionalismo significa que un burgués y un trabajador pueden tener la misma identidad sobre la base de la identidad nacional, mientras que para la izquierda no nacionalista prevalece la identidad de clase».
Más allá de las incompatibilidades ideológicas con las fuerzas soberanistas, no presentarse en determinadas circunscripciones también tendría un impacto en la financiación de las organizaciones que reciben sus recursos en función del número de representantes y de los votos obtenidos, lo que a su vez pondría en peligro sus propias estructuras.
Tampoco se trata de un total exacto, como recuerdan varios politólogos, ya que a menudo se producen vetos cruzados entre votantes (independentistas que nunca apoyarían a formaciones estatales y viceversa), y un ejemplo claro fue la repetición de las elecciones parlamentarias de 2016, cuando la coalición Podemos-IU recibió un millón de votos menos que la coalición de seis meses antes por separado, aunque logró ganar escaños en algunas circunscripciones medianas y pequeñas donde pocos escaños obtienen preferencia de división, especialmente en los primeros partidos. El cálculo no es fácil y requiere estudiar los escenarios previstos con antelación. La izquierda todavía lo tiene, a costa de lo que pueda decidir el presidente Pedro Sánchez sobre la convocatoria electoral prevista para 2027.
