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La Cabalgata de los Reyes Magos de 2024 en El Puerto de Santa María fue cuanto menos extravagante. Sus Majestades pensaron que no era suficiente con tirar caramelos o juguetes, por lo que tiraron sobres con jamón serrano, vales de pizza y hasta entradas para el festival de reguetón Puro Latino. Este regalo final -que desató la polémica local- contó con un arquitecto: Pascual Llopis, el rey Melchor aquella tarde de enero, un empresario hotelero de éxito en Oporto y una persona cercana al alcalde Germán Beardo los otros 364 días del año. Ahora el hotelero es uno de los detenidos entre Cádiz y Sevilla y está presuntamente implicado en una red de blanqueo de capitales a través del narcotráfico, así como en sobornos y subterfugios para contratos de patrocinio que recibía precisamente del área de la Diputación Provincial de Cádiz, donde Beardo es vicepresidente.
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