La Fiscalía de Málaga ha presentado una denuncia contra el exsecretario general del PSOE del ayuntamiento de Torremolinos Málaga, Antonio Navarro, después de que un concejal socialista presentara una denuncia por acoso sexual en su contra. El caso, que estalló a principios de diciembre en medio de una ola de escándalos por presuntos acosos contra Paco Salazar y otros dirigentes del PSOE, se convirtió en el ejemplo más claro de cómo habían fracasado los mecanismos antiacoso del partido. La concejala había anunciado el surgimiento de su situación cinco meses antes, había intentado que su caso no empañara las siglas y que no se hiciera ruido. Sin embargo, no obtuvo respuesta y decidió enviar un escrito a la fiscalía de Málaga el 10 de noviembre, junto a decenas de mensajes con supuestas insinuaciones y presiones por parte de Navarro. La institución ha certificado que existen pruebas suficientes para presentar el caso del alcalde ante un juez.
“Es un mensaje importante para quienes tienen miedo de denunciar el delito”, dijo el concejal a EL PAÍS poco después de recibir la noticia de la fiscalía. Este lunes recibió una citación judicial para declarar y dice, “por fin todo está avanzando”. La concejala temió que su caso quedara en el cajón y siguió de cerca otros casos recientes de acoso sexual en la política, como el caso de la actriz Elisa Mouliaá contra Íñigo Errejón o la campaña del PP contra el alcalde de Móstoles. Navarro fue suspendido de la militancia, aunque no fue expulsado del PSOE y conserva sus antecedentes como concejal y diputado provincial. El partido solicitó que un directivo asumiera la dirección del partido en la ciudad.
Según la denuncia del ayuntamiento, todo empezó en el verano de 2021. Quería invitarla a ella y a toda su familia al cumpleaños de su hermana. Como mujer casada, le resultaba muy extraño presentarse ante su gente como si fueran pareja. Él lo rechazó. También recuerda cómo él le sugirió que se comprara un casco para poder usarlo siempre en su motocicleta. Él también lo rechazó, dice. Grabó la imagen de él esperándola en la puerta del Ayuntamiento, de él en cada plan que tenía con los compañeros, de él como Navarro estaba conectado con ella en cualquier caso. Idear un plan improvisado para evitar peleas y no ir a un evento cuando sabías que él estaría allí. Recuerda haberle dicho que todo aquello la hacía sentir incómoda. Pero luego llegaron los mensajes que había adjuntado a su denuncia.

La historia de los hechos se remonta al último trimestre de 2021. Ambos mantenían una relación desde 2019, cuando el PSOE repitió gobierno en el ayuntamiento de Torremolinos tras unas reñidas elecciones y unas elecciones generales estrafalarias. Todo fue cordial hasta que el comportamiento de Navarro cambió en septiembre de 2021. Según los militantes, entonces su superior cruzó la frontera. “Pasó de una conducta amistosa a solicitar favores de carácter sexual que me colocaron en una situación objetiva y gravemente intimidante y humillante”, afirma la víctima en su denuncia. Recibió mensajes en el teléfono de su empresa insistiendo en conocerla o elogiándola por su sexo. El dirigente socialista y concejal también los envió desde su terminal de trabajo. Llegaban a cualquier hora, incluso de noche o de madrugada, lo que “generaba una situación hostil” y sometía a la mujer a “presiones insoportables y no consentidas”.
Sin que el PSOE tuviera un mecanismo oficial de denuncias para estos casos, utilizó el mecanismo habitual para los problemas internos. El 8 de junio envió una carta a la secretaría de organización del PSOE en Málaga en la que acusaba al secretario general del partido en Torremolinos, Antonio Navarro, de un presunto delito de agresión sexual y también de «intentar obtener de mí favores de carácter sexual no deseados o no consentidos». También incluyó todos los mensajes que él le envió entre septiembre y noviembre de 2021 mientras intentaba cambiar la conversación: «Estás muy buena», «¿Siempre has tenido ese escote?». – así como más de 50 personas más en una noche que, según ella, lo mostraron “abusando sexualmente” de ella después de que ella sufrió un episodio de “violencia física”: “Me agarró el trasero en mi oficina”.
En el texto, el concejal afirma: «Quiero dejar claro que nunca he puesto en conocimiento de los órganos del partido la información y documentación que aporto en esta denuncia, para no dañar las iniciales y por miedo a represalias. El motivo que me mueve ahora a este paso es que la situación de presunto acoso a la que me ha sometido Antonio Navarro durante años hoy me resulta insoportable, al igual que saber que otros compañeros están pasando por lo mismo».
Tres días después de esta primera comunicación, el partido le comunicó que su denuncia había sido presentada en Ferraz, sede del PSOE en Madrid. Y una vez creada la nueva junta, se pusieron en contacto con ellos para celebrar una reunión telemática el próximo 15 de julio. Pero a partir de ese día no supo nada más, según contó a este diario en una entrevista. El 14 de octubre regresó a la secretaría de organización para insistir en su caso. Y tras cuatro meses de silencio del partido, decide acudir al Ministerio Público y presentar una denuncia.
