
El Ministerio Fiscal ha archivado la investigación interna que abrió contra la titular de la Fiscalía Provincial de Madrid, Pilar Rodríguez, a partir de la denuncia de Alberto González Amador, amigo de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso. El empresario afirmó que debió haberse abstenido antes en el caso en el que era investigado por fraude fiscal y por el que finalmente será juzgado. Sin embargo, el Ministerio Público descarta que Rodríguez cometiera irregularidades ya que nunca actuó como superior fiscal en el caso e influyó en sus decisiones.
Como informó el Ministerio Público, Rodríguez se abstuvo el 30 de octubre de 2024, dos semanas después de que la Corte Suprema abriera un caso contra ella y el exfiscal general Álvaro García Ortiz por decir a la prensa que González Amador se había ofrecido a reconocer los delitos a cambio de evitar una pena de prisión. El empresario argumentó que el fiscal debería haberse retirado de la investigación el 14 de mayo del mismo año cuando presentó una demanda por las revelaciones ante el Tribunal Supremo de Madrid.
La Inspección de Hacienda abrió una causa contra Rodríguez el 12 de febrero para investigar este caso. Ahora interpone una demanda porque, si bien el artículo 28 del Estatuto del Ministerio Público impone la obligación de abstenerse, en realidad Rodríguez «no era responsable de intervenir en relación con esta denuncia». La Unidad de Delitos Económicos de la Fiscalía Provincial se hizo cargo del asunto y nombró a un «fiscal especialista», a saber, Julián Salto.
El ministerio explica que Salto tenía la responsabilidad «exclusiva» de llevar el caso y que lo hizo porque «su dependencia jerárquica» de Rodríguez «en ningún momento se ejerció en circunstancias que interfirieran, siquiera indirectamente, en su plena libertad de acción».
Además, la Inspección Tributaria concluye que Rodríguez finalmente se abstuvo de votar de todos modos, “en una abstención prudente para preservar la apariencia de imparcialidad de la institución”.
