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Proviene de Almería, tiene 26 años y ha realizado dos misiones de fuego en el Grupo 43, la unidad de extinción de incendios del ejército, los llamados “corsarios del aire”. El viernes, mientras estaba destinado en el departamento de Salamanca, fue activado tras una llamada del Miteco (Ministerio de Transición Ecológica) al Centro de Coordinación. Durante dos días vertió toneladas de agua del Mediterráneo sobre las 7.000 hectáreas quemadas en el incendio de Los Gallardos (Almería), en la sierra de Cabrera-Bédar, cerca de su casa familiar. Asegura que «fue un incendio extraño», porque por primera vez «no estaba expuesto a las altas llamas que alguna vez ardieron en los bosques de León o Galicia, sino que era todo de llanura, y lo que se veía desde el cielo era un mar de llamas que se mantenían uniformes», afirma.
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