Las elecciones de este domingo certifican la muerte del espacio a la izquierda del PSOE en las Cortes de Castilla y León, que va desapareciendo y profundizando su crisis de representación territorial. Tanto Podemos como IU-Sumar están divididos en estas elecciones y además lastrados por el voto que beneficia a los socialistas. No tienen escaño por Valladolid, que ganó Unidas Podemos en 2022 (su único representante abandonó la militancia). El presidente de IU, Juan Gascón, tampoco puede regresar a la institución autónoma de la que fue expulsado en 2019. La coalición con el partido de Yolanda Díaz solo obtuvo el 2,2% de los votos. La debacle coloca a los partidos en una situación delicada de cara a las elecciones andaluzas de mayo o junio, un acontecimiento histórico, y dificulta mucho más la viabilidad de una candidatura en solitario de Podemos para las parlamentarias.
«Asumo la responsabilidad», dijo Llamas a los medios tras reconocer un resultado «desastroso». «Pido disculpas por los errores que cometí. Es importante ahora hacer una reflexión colectiva y personal para analizar lo sucedido. Es necesario hacer balance y criticarse», explicó. En su debut en las elecciones autonómicas de 2015, Podemos obtuvo hasta diez abogados y el 12,1% de los votos. Un porcentaje que había caído al 5,1% en 2022, cuando Pablo Fernández fue elegido abogado y entró por primera vez en coalición con IU.
«Hay una parte de la clase trabajadora que no estará representada en las Cortes. Creemos que ha habido acumulación de votos en el PSOE (…) Seguiremos trabajando para construir una alternativa para otra posible Castilla y León», dijo Gascón en una muy breve intervención para valorar los resultados.
Los dos candidatos han defendido una campaña encaminada a revertir el fenómeno de la despoblación y reforzar los servicios públicos o el acceso a la vivienda. Al igual que en Aragón, el acuerdo entre la coalición Podemos-Alianza Verde y la coalición compuesta por Izquierda Unida, Movimiento Sumar y Verdes Equo no fue posible, principalmente por la estrategia de los partidos a nivel nacional: el veto de los partidos de Belarra contra la organización fundada por Díaz -sin implantación real en el territorio- y su compromiso de participar en solitario en las elecciones parlamentarias. El colapso (Podemos recibe casi la mitad del apoyo que Se Acabó la Fiesta) se produce a pesar de la intensa presencia de la dirección nacional en la campaña electoral, muy diferente de la implicación de los ministros de Sumar en apoyo a Gascón. La vicepresidenta acabó visitando la comunidad una sola vez para reunirse con comités empresariales en situación de ERE. Este domingo está en Los Ángeles para asistir a los Oscar.
«Estos resultados tienen consecuencias y daños sociales para la población trabajadora. Seguirá un modelo privatizador, clientelista, reaccionario, que atenderá los problemas estructurales de la comunidad», explicó en las redes sociales el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, candidato a la junta ejecutiva en las próximas elecciones regionales, reconociendo que el revés «obliga a la reflexión e intensificación del trabajo en el territorio y en lo social». Fuentes del Movimiento Sumar agregaron además que los resultados “muestran el camino”. «Debemos seguir apoyando candidatos de amplia unidad. La gente que quiere votarnos nos exige acuerdos y seguiremos trabajando para que este espacio sea lo más amplio y diverso posible», subrayan. En un mensaje en

Ninguno de los partidos se ha beneficiado de una hipotética movilización de la izquierda, alentada por el rechazo a la guerra desatada en Oriente Medio, que ha dominado los informativos en las últimas dos semanas y que en cualquier caso habría rentabilizado al PSOE, con sede en Valladolid. Tampoco recordamos los agitados debates en el espacio político del mes pasado: desde la propuesta unificada del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, hasta el lanzamiento del proyecto conjunto entre IU, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar, por el que se aclaró el tema de la retirada de Díaz. El diputado catalán se mostró este domingo muy crítico en las redes sociales: «0 escaños a la izquierda del PSOE. No hacer algo (o hacer lo de siempre) es pura negligencia», escribió Rufián.
La regresión de la vicepresidenta y el descenso electoral de Podemos dejan al partido de Belarra sin muchos argumentos que justifiquen una candidatura única para las generales de 2027. El año pasado, el partido presentó como candidata a La Moncloa a la eurodiputada Irene Montero, que no estaba en las listas de Sumar para 2023. Pero el ex ministro de Igualdad estuvo personalmente involucrado en campañas recientes que fracasaron. Pobre carta de presentación para encabezar la lista de un Podemos que, además, podría verse mucho más afectado después de Andalucía.
