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La exalcaldesa popular de Móstoles, que denunció ante los órganos del partido al alcalde del municipio, Manuel Bautista, por acoso sexual y laboral, ha hecho varias referencias en sus escritos a la situación de acoso que sufrió, frente a la versión de los hechos dada hoy tanto por la presidenta del municipio, Isabel Díaz Ayuso, como por su mano derecha, Alfonso Serrano. Este último, que acudió a una de las reuniones con el entonces concejal en las que le pidieron que no se presentara -«la protección del partido depende de que no haya denuncia», le dijo en esa reunión la vicepresidenta del Parlamento de Madrid, Ana Millán-, explicó el jueves que la denuncia se debía a un «conflicto laboral». “En una reunión le preguntaron (a la víctima) si se trataba de acoso y ella lo negó”, explicó, al tiempo que aseguró que la renuncia del alcalde Bautista estaba descartada.
Esta versión de los hechos contrasta con la documentación del expediente a la que tuvo acceso EL PAÍS, que recoge esta declaración de Millán en una de las reuniones: “Paremos esto, esto es un acoso de libro de texto”. Durante esta detallada reunión intentan persuadirla para que no acuda a los tribunales, lo que se contradice abierta y claramente con las afirmaciones del PP madrileño de que en ningún caso se mencionó acoso.
Además, lo que el exedil denunció en diversas instancias del PP aparece en la documentación del caso desde el principio. En un correo electrónico al gabinete de la presidenta Ayuso fechado el 22 de marzo, tras la primera reunión con Serrano y Millán, el ayuntamiento solicita expresamente «que se evalúe la apertura del protocolo general para prevenir y combatir todo tipo de acoso» y/o «activar estrategias de intervención ante esta situación».
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Cuando el 3 de octubre de 2024 decidió darse de baja en el PP ante la falta de una respuesta que consideraba oportuna, escribió la siguiente carta a Isabel Díaz Ayuso, presidenta del Partido Popular de Madrid, en la que manifestaba expresamente que había denunciado una situación de acoso y que se sentía impotente en su denuncia:
Solicito mi dimisión del Partido Popular por la desprotección que he recibido. En febrero informé al PP de Madrid de la grave situación de acoso sexual y laboral que sufrí como concejala del Partido Popular de Móstoles. Se sostuvieron tres reuniones con la persona designada por el partido como encargada del caso, Ana Millán, se redactaron seis cartas solicitando protección, así como la elaboración de protocolos internos del partido y solicitando intervención en el caso; Lejos de sentirme protegido en la situación que padecía, descubrí que los órganos de mi partido me negaban toda protección, ignoraban mis quejas y no intervinían, lo que era inaudito e inesperado para mí.
Estos hechos no se corresponden con el Código de Conducta del Partido Popular, que contiene principios éticos generales en el Capítulo 2: F) Actuarás en todo momento con respeto a la dignidad de las personas. El partido no tolera ningún tipo de violencia, acoso, abuso u otro comportamiento que pueda menoscabar los derechos personales de sus miembros o de terceros. La ORGANIZACIÓN promoverá medidas para prevenir estas conductas y garantizar un ambiente de respeto e igualdad en todo momento.”
En ningún momento de estos meses, de febrero a octubre -y tampoco hasta ahora- el Presidente ha citado a la concejala para conocer de primera mano su versión de los hechos. Tampoco fue citada personalmente por el Comité Nacional de Derechos y Garantías del PP cuando acudió allí para narrar el caso.
