
La Audiencia Provincial de Las Palmas ha absuelto a dos jóvenes subsaharianos que se encontraban en prisión temporal desde abril y estaban acusados de pilotear una patera con 50 inmigrantes que llegó a las costas de Fuerteventura en abril de 2024. El tribunal concluyó en sentencia del día 16 que no había pruebas suficientes para sustentar una condena y que el testimonio de un solo testigo protegido sin otros elementos que lo corroboren por sí solo no podía sustentar una condena. Según fuentes jurídicas, se trata de la segunda sentencia en este sentido en Canarias, lo que podría contribuir al establecimiento de este criterio. «Ya no podremos devolver a estos muchachos el año y medio que pasaron en prisión temporal, pero esta sentencia hace justicia a lo que les está sucediendo a los presuntos propietarios de los barcos», afirmó la abogada defensora de los dos absueltos, Loueila Sid Ahmed Ndiaye.
Los jueces de la Sala Sexta del Juzgado de Las Palmas destacan que la declaración anónima fue la única prueba claramente incriminatoria para la acusación. Al no estar respaldado por otras pruebas objetivas, no alcanza el umbral necesario para romper la presunción de inocencia que ayuda al acusado. El fallo describe que las declaraciones de los testigos protegidos presentan importantes contradicciones, en particular en cuanto al número de personas que supuestamente dirigían la embarcación, mientras que las identificaciones fotográficas se basaban únicamente en el color de la piel, criterio considerado insuficiente para atribuir la autoría.
“Se trata de un niño de Mali y otro de Senegal”, explica el abogado defensor de los dos absueltos, Sid Ahmed Ndiaye. «Ambos venían de una zona rural. Nunca habían visto el mar en sus vidas, era la primera vez en sus vidas que viajaban en un bote inflable». El abogado señala que en una embarcación con 52 personas, de las cuales 48 son magrebíes y sólo tres de África occidental, “dos testigos protegidos de origen magrebí los señalaron”.
La Fiscalía había solicitado seis años de prisión porque suponía que los acusados actuaban como jefes en el viaje entre Tarfalla (Marruecos) y Fuerteventura. Sin embargo, el tribunal concluye que no se ha demostrado su papel en el control del motor, la brújula o el combustible del barco. El barco, “una embarcación rudimentaria” hecha de “madera y neopreno neumático” y “equipado con un motor fuera de borda que carecía de medidas de seguridad activa o pasiva”, dice la decisión, fue interceptado el 6 de abril de 2024, con 47 marroquíes, siete de ellos menores, y tres subsaharianos a bordo.
Durante el juicio, agentes del Cuerpo Nacional de Policía explicaron que la mafia podría utilizar a jóvenes de países subsaharianos como supuestos jefes para evitar que ciudadanos marroquíes se involucraran. El tribunal considera que este extremo es plausible, pero no suficiente para justificar una condena. Los jueces tienen en cuenta que los patrones migratorios o las sospechas policiales no reemplazan la necesidad de pruebas concluyentes y que no se les puede atribuir responsabilidad penal sin confirmación.
El tribunal destaca también la doctrina consolidada tanto del Tribunal Supremo como del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que permite la figura del testigo protegido, pero bajo determinadas condiciones para no vulnerar el derecho a la defensa. En concreto, este puesto requiere tres requisitos. El primero de ellos es que la autoridad judicial acordó el anonimato en decisión motivada; en segundo lugar, que las deficiencias en la defensa causadas por el anonimato fueron compensadas por medidas que permitieron al acusado cuestionar la confiabilidad y credibilidad del testigo y su testimonio; y en tercer lugar, precisamente que la declaración del testigo anónimo vaya acompañada de elementos probatorios adicionales de modo que por sí sola o con valor probatorio decisivo no pueda menoscabar la presunción de inocencia.
En este caso, tanto la sentencia como la defensa señalan que no existe testimonio complementario, prueba pericial o prueba material que permita mantener el relato incriminatorio «más allá de toda duda razonable», principio que la sentencia cita expresamente para justificar la absolución. “Estuvieron detenidos durante un año y medio y sólo hicieron falta 24 horas para que el tribunal pronunciara un veredicto y los liberara”, critica Sid Ahmed.
La sentencia ordena la libertad inmediata de los dos acusados, que no tenían condenas previas y se encontraban en prisión provisional sin derecho a fianza desde abril. La sentencia puede ser recurrida ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Supremo de Canarias. Anteriormente, la Sala 1 de la Audiencia Provincial –donde está inscrita la exdelegada del Gobierno contra la violencia de género, María Victoria Rosell– había tomado una decisión en la misma dirección, que podría ayudar a establecer este criterio.
En los últimos años, varios abogados de las islas, entre ellos la propia defensora, han denunciado que los tribunales españoles (y en particular los canarios) juzgan -y con especial severidad- a cientos de inmigrantes como empleadores, cuando en realidad se trata de personas distintas de quien realmente organiza el viaje y obtiene ingresos económicos del mismo. Un artículo reciente del abogado Daniel Arencibia recuerda que la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito señala que en Canarias los “miembros de organizaciones criminales” rara vez son procesados en relación con la inmigración, y centra las investigaciones en “mecenas que a menudo se encuentran en una situación vulnerable y pueden convertirse en víctimas de actividades criminales”.
El estudio de Arencibia afirma que «se ha generalizado que la principal carga de la prueba recae en los juicios relacionados con el artículo 318 bis del Código Penal». [que recoge los delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros] se centra en dos o más viajeros en el barco que denigran a otros viajeros como patrocinadores u organizadores del viaje”. “Los denunciantes y los acusados suelen tener diferentes nacionalidades e idiomas, y a menudo surgen fricciones u hostilidades durante la tensión del viaje”, señala el abogado.
