La invitación navideña de Pedro Sánchez no convence a Junts para sentarse a la mesa. El partido de Carles Puigdemont no se plantea restablecer las relaciones con el Gobierno. Al menos por ahora. «Seguimos donde estábamos, mantenemos nuestra posición», dijo Míriam Nogueras en una rueda de prensa en la sede del partido en Barcelona. El portavoz del partido en el Congreso de los Diputados señaló que deben haber gestos claros y concretos por parte de Pedro Sánchez respecto al «incumplimiento» que admitió ayer el propio presidente. Puerta cerrada pero con un ligero hueco. «Ojalá tengamos que volver a llamaros dentro de un mes para explicaros lo que está haciendo Junts», ha dicho Nogueras, en alusión a que si el PSOE cumple con el pliego de exigencias de Puigdemont puede haber margen para un renovado entendimiento.
Junts evita concretar qué concesión concreta podría derretir la relación antes de Navidad y tira el balón al campo de la Moncloa. “Hoy no hay negociaciones ni conversaciones con el Partido Socialista”, enfatizó Míriam Nogueras. «Hay un momento para negociar y otro momento para tomar decisiones, y Junts ha tomado una decisión», ha dicho. “Nos separamos, de verdad”, enfatizó.
Lo anunciado ayer no cambia el panorama, enfatizó Nogueras, en referencia a las declaraciones de Sánchez sobre el reconocimiento de asuntos pendientes. «Que nadie se confunda, seguimos donde estábamos la semana pasada», y acusó al PSOE de «bloquear la legislatura» porque «con los catalanes no merece la pena cumplir a medias». Ha acusado que es Pedro Sánchez quien tiene que tomar decisiones. “Los partidos españoles sólo reaccionan cuando se ven acorralados”, enfatizó.
El reconocimiento de la lengua catalana en Europa o el traspaso de competencias en materia de inmigración a la Generalitat son cuestiones centrales en la capacidad de cambiar el rumbo de Junts, pero la idea predominante en la formación es que si no ha habido avances en dos años, no los habrá ahora.
Las encuestas y el CEO (el CIS catalán) auguran un colapso electoral para Junts, que se verá socavado por el ascenso del partido independentista de extrema derecha Aliança Catalana. Sin embargo, Nogueras ha negado que el fracaso del PSOE tenga que ver con un cambio de estrategia reflexivo para no perder poder electoral. “Junts ha demostrado que toma sus decisiones pensando en los catalanes”, explicó Nogueras.
Preguntado por la vida que le puede quedar a la legislatura, el portavoz de Junts en el Congreso señaló que esa es una valoración que debe hacer Pedro Sánchez. «Es el Gobierno el que tiene que explicar cómo quiere seguir gobernando», subrayó, alejando las expectativas de una posible reunificación de los dos partidos. Descartó que una posible reunión entre el presidente del Gobierno y Carles Puigdemont pueda ayudar a restablecer puentes. «Una fotografía no ocultará el incumplimiento», afirmó.
Las manifestaciones de Míriam Nogueras se han producido veinticuatro horas después de las declaraciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en entrevistas con Rac1 y la emisora catalana RTVE, en las que destacó su voluntad de restablecer las relaciones con Junts per Catalunya. Sánchez admitió que «no respetó» los acuerdos que en su día hizo con el partido de Carles Puigdemont para asegurar la investidura. Tras admitir su responsabilidad, Sánchez ha esbozado una serie de medidas para resolver los problemas pendientes con Junts y ha tendido una mano al independentismo para restablecer una cooperación que le fortalezca en el Congreso y le ayude a asegurar la continuidad en la legislatura.
Junts decidió tomarse un tiempo para responder a las palabras de Sánchez. Aunque el recién nombrado presidente del Parlament, Salvador Vergés, compareció el martes por la tarde en rueda de prensa en el hemiciclo catalán, no quiso valorar las intenciones del presidente del Gobierno y retrasó cualquier declaración hasta que tomó la palabra Míriam Nogueras. Extraoficialmente, fuentes cercanas a la dirección de Junts ya han explicado que aunque el gesto de Sánchez cumple con la expectativa de que el PSOE asuma la culpa de la ruptura de relaciones entre ambos partidos, el argumento del presidente del Gobierno no es «creíble» sin hechos concretos visibles y sólidos que avalen la declaración de intenciones.
