España todavía tiene mucho que hacer en lo que respecta al respeto de los derechos de los solicitantes de asilo. El último informe de la ONG Human Rights Watch (HWR) asegura que las personas que solicitan protección internacional porque huyen de conflictos o persecución “no tienen un acceso adecuado” a protección cuando llegan a Ceuta y Melilla, dos de los puntos de entrada de la inmigración irregular a España. el estudio Informe Mundial 2026. Acontecimientos en 2025El documento, publicado el miércoles, señala también que el racismo, la xenofobia y los contenidos de odio en línea “han contribuido a la promoción de la violencia contra los inmigrantes”.
HRW, citando datos de la ONG Caminando Fronteras, informa que en 2025 se produjo un «aumento significativo de las estimaciones de muertes infantiles en el mar» cuando los migrantes intentaron llegar a las Islas Canarias, Baleares o la Península Ibérica. La ruta del Estrecho de Gibraltar no fue una excepción. Caminando Fronteras señala que el año pasado murieron en el estrecho 144 personas, el 24% de las cuales eran menores de edad; un aumento del 4% respecto a 2024.
Incluso las personas que arriesgan su vida y logran llegar a uno de los dos enclaves españoles en el norte de África tienen problemas para solicitar asilo. El informe cita un estudio de Amnistía Internacional que muestra que sólo una de las 800 personas que entraron irregularmente por tierra en Ceuta y Melilla pudo solicitar asilo en un punto fronterizo en los cinco primeros meses de 2025. Así lo informa también Virginia Álvarez, directora de investigación de esta organización, que va un paso más allá: “Es una fea prueba de que no se respeta el derecho a pedir asilo en las fronteras de Ceuta y Melilla”. Melilla.» Álvarez también subraya que no existe “ninguna obligación real por parte de las autoridades españolas de garantizar estos derechos”.

Kartik Raj, investigador principal para Europa de HRW, denuncia que el principal obstáculo para los recién llegados que buscan asilo es la “burocracia excesiva”. Así, aclara que para presentar una solicitud “hay que concertar la cita a través de un teléfono móvil que tenga un número español al que muy pocos tienen acceso”.
Para ilustrar la crueldad de las autoridades en el trato a los inmigrantes en Ceuta y Melilla, el responsable de Amnistía Internacional recuerda los hechos de la madrugada del 6 de febrero de 2014 en la playa del Tarajal en Ceuta. Ese día, 250 migrantes intentaron llegar a territorio español, 14 de ellos murieron. Para impedir que estas personas llegaran a territorio español, la Guardia Civil los repelió con material contrainsurgente, mientras que en la zona marroquí fueron acosados por la gendarmería y fuerzas auxiliares del ejército del país africano. Destaca que este accidente demuestra que la gestión migratoria “ha estado mal durante muchos años”.
Debido a estas críticas, HWR reconoce que las autoridades españolas “han tomado algunas medidas positivas para ampliar las posibilidades de la migración legal”, en particular la legalización masiva de inmigrantes que tuvo lugar el 26 de enero, después de la elaboración del informe. Según Funcas, se beneficiarán más de 800.000 personas.
Subcontratación del control fronterizo
Otro punto de crítica a HWR es la subcontratación del control migratorio a terceros países. Destaca que las fuerzas de seguridad españolas «continuaron cooperando con las autoridades mauritanas y marroquíes» en el control de fronteras y la gestión de la migración, «a pesar de las persistentes violaciones de los derechos de los inmigrantes por parte de las autoridades locales». El estudio denuncia también que, pese a estos acontecimientos, España «incrementó el año pasado el apoyo financiero y material a Marruecos para la vigilancia de fronteras». España ha proporcionado a Rabat 30 millones de euros anuales para cooperación policial desde al menos 2018. En cuanto a Mauritania, España y la Comisión Europea han destinado más de 500 millones de euros para el mismo fin.
Sobre los pactos con Mauritania y Marruecos, Álvarez señala que suponen una «violación constante» de los derechos de los solicitantes de asilo y de los migrantes. Se hace referencia expresa a la actuación de las autoridades marroquíes, al existir «casos documentados de maltrato policial» en la gestión migratoria en este país. Por tanto, pide “más transparencia” en torno a estos acuerdos de cooperación migratoria. Respecto a Mauritania, el propio HWR denunció en agosto los malos tratos, malos tratos e incluso torturas contra migrantes y refugiados llegados a ese país de la costa occidental africana, principal puerto de salida de los cayucos que llegan a Canarias.

Kaj es más duro con estos pactos: “Es algo catastrófico”. El investigador de HWR subraya: “No es una solución sostenible a largo plazo, no es racional y no es humana, ya que no se puede detener con más policía, sino resolviendo las crisis que están obligando a la gente a reubicarse”.
Para mejorar la gestión del asilo, Álvarez pide «detener ya la deshumanización de los migrantes y refugiados» y «permitir más oportunidades de acceso legal y garantizar el derecho de asilo a quienes lo necesitan». Kaj sostiene que es necesario “poner fin a las devoluciones en caliente y garantizar investigaciones independientes exhaustivas cuando existan pruebas documentales que las respalden”.
