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Lola quiere que una pequeña parte de su historia, la terrible experiencia que soportó durante cinco años, llegue a conocimiento del Papa. Un mensaje en particular: «No hemos pecado. No elegimos hacerlo; fuimos forzados y compelidos». La mujer, cuyo nombre, como el de la mayoría en este informe, ha sido cambiado por motivos de seguridad, fue engañada en Colombia para ser explotada sexualmente en España. Su expresión se endurece cada vez que siente la necesidad de recordarse a sí mismo una evidencia que nadie quiso escuchar durante años: nunca fue su propia decisión. «Durante cinco años no vi la luz. Nos golpearon en todo, la deuda nunca venció y nos obligaron a hacer todo», afirma. El Papa Francisco hizo de la lucha contra la trata de personas una de las grandes banderas sociales de su pontificado y escuchó a quienes le sobrevivieron. Este jueves se volvió a sacar a relucir el tema en Canarias, con León XIV como nuevo interlocutor.
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