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La actual presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, iniciará la próxima semana negociaciones con Vox para calmar la situación en la comunidad autónoma tras las elecciones del 21 de diciembre, que ganó el PP, pero sin lograr la mayoría absoluta. Las elecciones anticipadas convocadas por el líder popular han vuelto a traer a la Asamblea de Extremadura un escenario similar al de la última legislatura, sin mayorías y con la necesidad de alcanzar acuerdos para asegurar la investidura y la capacidad de gobernar durante los próximos cuatro años. Vox sólo se pronunciará una vez recibida la invitación formal a las negociaciones.
Fuentes cercanas al equipo negociador con el que Guardiola acudirá a la reunión con el candidato de Vox, Óscar Fernández, señalan que la intención del PP es ir más allá de asegurar la investidura del actual presidente, sino también conformar la mesa de asamblea, la estructura de la nueva ejecutiva regional, los presupuestos de 2026 y los principales puntos de la agenda política de la nueva legislatura.
Las mismas fuentes indican que Guardiola está dispuesto a ofrecer a Vox la entrada en el Gobierno regional y, además, negociar el reparto de responsabilidades institucionales, incluido el cargo de presidente de la cámara regional. Su elección el próximo 20 de enero es el primer hito de la nueva etapa. El PP extremeño espera que Vox utilice su mayor representación parlamentaria -ha aumentado de 5 a 11 diputados- para plantear exigencias en estas negociaciones, aunque cree que cualquier acuerdo debe respetar el principio de proporcionalidad.
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El Partido Popular ganó las elecciones del 21 de diciembre con algo más del 43% de los votos y 29 diputados, uno más que en 2023 pero lejos de los 33 escaños que representan la mayoría absoluta en la cámara regional.
Sin el apoyo o al menos la abstención de Vox, Guardiola no pudo llevar a cabo su toma de posesión ni prorrogar leyes importantes como los presupuestos autonómicos a partir de 2024. Los de 2025 y 2026 no fueron aprobados por desacuerdos entre fuerzas políticas y representación.
El calendario estará muy presente en las negociaciones que se inician la próxima semana, lo que deja un margen muy estrecho ya que, en el mejor de los casos, sólo tendrán ocho días para cerrar un acuerdo antes del 20 de enero, fecha límite para la constitución de la nueva Asamblea de Extremadura.
Una vez elegida la nueva mesa de la cámara, queda un plazo máximo de 15 días para proponer un candidato a presidente de la Junta de Extremadura. El debate de investidura deberá tener lugar en los próximos 15 días.
El Partido Popular necesitará la aprobación de Vox en la primera vuelta o al menos su abstención en la segunda, ya que se espera que el PSOE y Unidas por Extremadura mantengan su oposición a la toma de posesión de María Guardiola.
Si ningún candidato logra ser elegido en el plazo de dos meses, la asamblea se disolverá automáticamente y se celebrarán nuevas elecciones.
Vox se mantiene cauteloso. «No hay negociaciones», afirman fuentes de la formación, que evitan valorar escenarios futuros hasta que se establezcan contactos formales. Luego, aseguran, se determinará el marco y las condiciones del diálogo.
Para el PSOE extremeño, Vox es el socio preferente de Guardiola, lo que pone de relieve también la débil posición del PP tras las elecciones del 21D. “Guardiola convocó elecciones anticipadas para lograr la mayoría absoluta, pero la realidad es que hoy está pidiendo apoyo, ofreciendo el asesoramiento de Vox y la presidencia de la asamblea”, señala este informe del partido.
Unidas por Extremadura observa el proceso con escepticismo. El diputado electo José Antonio González criticó que su grupo no haya recibido ninguna llamada veinte días después de las elecciones. En su opinión, esto refuerza la idea de que el pacto entre PP y Vox está «ya precocinado», añadiendo que el resto de fuerzas corren el riesgo de convertirse en «meros espectadores del pacto de las dos derechas».
