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El primer contacto entre la actual presidenta de Extremadura, María Guardiola, y el candidato de Vox, Óscar Fernández, tuvo lugar el martes 23 de diciembre. Consistió en una llamada telefónica de «cortesía» dos días después de que el líder del PP ganara unas elecciones autonómicas con 29 escaños -uno más que en comicios anteriores- pero sin mayoría absoluta para gobernar. Nada ha cambiado desde entonces; los debates sustantivos están previstos para después de Navidad. Pero mientras tanto, Alberto Núñez Feijóo está removiendo el avispero con un claro llamamiento a la formación de Santiago Abascal. «Los extremeños han decidido que hay un gobierno encabezado por el PP y que necesita acuerdos estables o concretos, eso lo entiendo con Vox», afirma el líder del PP en una entrevista a la agencia Servimedia publicada este viernes. “Porque el Partido Socialista ha salido de la ecuación y porque el 60% de los ciudadanos quiere un entendimiento entre PP y Vox”, añade.
La normalización de los acuerdos del PP con la ultraderecha, con la que ya ha formado cinco gobiernos de coalición autonómica entre 2022 y 2023, se ha ido fortaleciendo con el paso de los días. Sobre todo por el abrumador incremento de Vox en las encuestas en Extremadura, que pasó de 5 a 11 escaños y del 8% al 17% de los sufragios, constatando el boom que daban todos los sondeos a nivel nacional y autonómico. Los representantes populares creen que los pactos con la extrema derecha ya no dan miedo e incluso apuestan por obligarles a volver a entrar en su poder ejecutivo, ya que en el PP creen abiertamente que la salida repentina de estos gobiernos de coalición en julio de 2024 les ha beneficiado, al no tener que lidiar con las consecuencias de la gestión institucional.
Estas fueron exactamente las palabras que expresó Feijóo este viernes. «Vox se ha recuperado en las encuestas y el resultado en Extremadura fue bueno. Otra cosa es que un partido sirve para presentarse a elecciones y no para gobernar», subraya el líder del PP en la entrevista. «Entiendo que los partidos tienen una obligación. Vamos a las elecciones a pedir el voto y a que ese voto se convierta en un programa político de gobierno. Pero si hay partidos que no quieren gobernar y les va bien… les irá bien durante un tiempo, pero no siempre bien», añadió el líder opositor. «Se puede presentarse a unas elecciones con el interés de no gobernar, aunque sorprende un poco pedir el voto para no gobernar. Lo que tampoco se puede hacer es no dejar gobernar a nadie, porque entonces estamos poniendo en discusión el sistema democrático», subraya Feijóo.
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20 de enero, fecha límite
Fuentes de Vox confirman que no ha habido más avances desde aquella convocatoria del 23 de diciembre. “No quiso mantener una conversación hasta después de Navidad”, dicen. Mientras esperamos que se muevan posiciones, el 20 de enero está marcado en el calendario como fecha clave. Pues bien, este martes se formará la mesa de reuniones y el reloj electoral empezará a correr. Desde entonces, quedan 15 días para nombrar un candidato presidencial y convocar a la sesión de investidura. Si no hay mayoría absoluta en la primera ronda de votación, se realizará una segunda votación con mayoría simple 48 horas después. Si esto tampoco tiene éxito, hay un plazo de dos meses para volver a intentarlo. Si nadie resulta elegido, se convocarán elecciones.
Ambas formaciones deben acelerar las conversaciones tras las vacaciones de Navidad. En primer lugar, se debe formar la composición del comité de la asamblea. La forma en que se desarrolle el órgano de gobierno de la cámara autonómica será un indicio de si las posiciones convergerán o no. Una posibilidad es que Vox se presente a la presidencia, que ocupó el PSOE en la anterior legislatura tras ganar por estrecho margen las elecciones a Guardiola. Eso sí, el enfrentamiento previo entre el candidato del PP y Abascal pesará en todo el proceso.
Actualmente, el equipo del actual presidente sólo tiene sobre la mesa el documento con unas 200 medidas que le presentó Vox para negociar los presupuestos de este año y cuya fallida negociación llevó a Guardiola a convocar nuevas elecciones anticipadas para tener vía libre frente a Vox. No sucedió. El PP sólo subió un escaño y ahora cuenta con los ultras más fuertes.
En el mensaje de Año Nuevo, el presidente en ejercicio no se refirió directamente a las elecciones autonómicas, sino que dejó mensajes para el PSOE y Vox. «Extremadura merece una política de calidad. Los insultos no construyen caminos. La tensión no abre quirófanos. Unidad, sí. Diálogo, sí», enfatizó Guardiola en su discurso. “En estos días pido que hagamos una pausa en lo que nos une y dejemos de lado lo que nos diferencia”, añadió.
