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El cielo de Boadilla del Monte se despejó de ceniza este sábado por la mañana, casi nadie llevaba mascarilla y la gente había vuelto a las terrazas. Nada que ver con el día anterior, cuando el alcalde Javier Úbeda admite que se encontraban mal hasta que el viento cambió de dirección. El gran incendio que azota el suroeste de la Comunidad de Madrid ha afectado a pequeños núcleos rurales de las zonas más remotas de la región. De haber avanzado hacia la capital, las llamas habrían alcanzado a comunidades adineradas y mucho más pobladas como Villanueva de la Cañada, Villaviciosa de Odón o Boadilla, donde existen las llamadas urbanizaciones forestales, entornos privilegiados pero expuestos al riesgo de incendios.
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