
El voto femenino en España ha mostrado un patrón en zigzag en los últimos años, aunque con una tendencia a favorecer al PSOE frente al PP desde las últimas elecciones generales. Esta ventaja cambió después del estallido de la Caso Cerdán el 12 de junio, cuando la UCO publicó un informe que implicaba al entonces secretario de Organización Socialista y a personas cercanas como José Luis Ábalos y Koldo García en presuntos sobornos y premios irregulares. Según el barómetro de julio de 40dB. En EL PAÍS y la Cadena SER, el PSOE perdió cuatro puntos en intención de voto entre las mujeres en un mes, frente a poco más de uno entre los hombres.
El descenso no se debió necesariamente al escándalo de corrupción, sino sobre todo a la circulación de audios en los que Ábalos y García hablaban de mujeres en contexto de prostitución utilizando un lenguaje sexista y cosificante. Este contenido dio al caso una dimensión simbólica especialmente sensible para un partido que ha hecho del feminismo una de sus banderas. El PP intentó capitalizar la fluctuación, pero su ventaja resultó temporal. Después de las consecuencias iniciales, el PSOE pudo recuperar parte del terreno perdido, tal vez gracias a su rápida reacción al forzar la dimisión de Santos Cerdán, ya que una parte del electorado progresista pudo interpretar el incidente como un comportamiento individual más que estructural. En septiembre, los socialistas volvieron a adelantar al PP en intención de voto directo entre las mujeres y en octubre hubo una diferencia de seis puntos a favor del PSOE entre las mujeres.
Sin embargo, el crecimiento de Vox cambia fundamentalmente los patrones observados hasta ahora. Aunque su electorado sigue siendo predominantemente masculino, el partido está ganando terreno entre las mujeres, especialmente entre las más jóvenes. Entre el grupo de 18 a 27 años, ha pasado de ser una minoría a ser la segunda fuerza política más grande en 2023; En la categoría 28 a 43 duplicó su apoyo y tomó la delantera; y también asciende del 44 al 59, donde se consolida en el tercer puesto.
En consecuencia, los patrones generacionales observados en la competencia entre PP y PSOE ya no son los mismos. En la última legislatura, la ventaja socialista fue mayor entre las mujeres jóvenes, mientras que entre las mayores de 60 años ocurrió lo contrario: el Partido Popular fue el partido preferido. Hoy la situación ha cambiado. En lo que respecta a las mujeres, los socialistas siguen liderando el camino, aunque con una dinámica generacional invertida. Entre las mujeres jóvenes (18-43 años), su ventaja sobre los populares se ha reducido a la mitad, mientras que ha aumentado entre las mujeres de mayor edad (44 años y más), especialmente en el grupo de 60 años y más, donde se posicionan como fuerza política destacada.
En resumen, el sufragio femenino sigue siendo crucial para entender la competencia política, pero ahora el panorama se complica por la entrada de Vox en un electorado que anteriormente se había mostrado bastante recalcitrante hacia el partido.
