Félix, también conocido como el delgadopasamontañas negro y polaina morada, domina la escena. Se mueve con calma. Saben que la caja fuerte tiene que esperar y no llegará ni se cargará. Mantenga la calma. Es viernes 16 de enero, al mediodía, en una sucursal bancaria de Cáceres. Cierra las persianas para que parezca que ya están cerradas. Le dice al gerente de la oficina que no ingrese la contraseña más de tres veces o será bloqueada. Frente a la calma hay fuerza. Juan Carlos, con sombrero verde, golpea a un cajero de banco en la cabeza con una pistola y le dice que mire hacia abajo y se quede callado. Cuando se abre la caja, empiezan a meter el dinero en la mochila. El botín es jugoso, pero también quieren el dinero del cajero. En total, El Flaco y Juan Carlos se llevaron más de 154.000 euros de una oficina de la Caja Rural de Extremadura. Como no todo el dinero cabe en la mochila que trajeron, guardan el resto en un maletín en la sucursal del banco.
«Los robos son un delito cada vez más raro y cuando se cometen se repite una y otra vez el mismo patrón: atracadores con mucha experiencia, autores muy experimentados que los han cometido antes», explicó este martes el inspector de policía encargado de la investigación en el complejo policial de Canillas, en Madrid. Este fue el caso de Félix, de 55 años, y Juan Carlos, de 58, dos “atracadores históricos” madrileños que volvieron a las viejas costumbres al salir de prisión hace apenas unos meses. La policía los arrestó a ambos por este robo el 12 de febrero y no descartan la posibilidad de que “un tercero” pueda estar involucrado. Ambos están de nuevo en prisión.
Félix y Juan Carlos hicieron todo lo posible para no dejar rastro del golpe. Sus cabezas y rostros estaban cubiertos con sombreros, máscaras y protectores de cuello para ocultar sus identidades, y también llevaban guantes sellados para evitar resbalones y dejar huellas dactilares. Es lo que los agentes llaman una «cultura de supresión de pruebas».
Su experiencia también se dejó notar durante la preparación y la fuga. Tres días antes se dirigieron a Cáceres en una furgoneta vestidos como trabajadores. Allí realizaban “estudios” o “vigilancias preliminares” e incluso llevaban un colchón en el coche para no tener que registrarse en un hotel ni llamar la atención, explica el investigador. Una vez que tuvieron el dinero, ataron a los empleados con bridas, les quitaron los teléfonos y los dejaron encerrados en el baño. Antes de huir, amenazaron con quedarse quietos durante al menos 20 minutos.

Los investigadores creen que Félix y Juan Carlos pudieron haberse conocido en prisión. Ambos han cumplido largas condenas en centros penitenciarios, concretamente de 35 y 37 años respectivamente. Félix, apodado por su apariencia alta y desgarbada, fue conocido al principio de su carrera criminal por huir de la violencia y mostrar gestos generosos, como entregar un fajo de billetes a los empleados del banco justo antes de irse con el botín. Una vez intentó escapar de la prisión escondiéndose en una bolsa llena de ropa sucia, pero luego fue arrestado. Juan Carlos, que hizo el papel de “hombre fuerte” en el atraco de Cáceres, tiene varios hermanos con antecedentes por robos. No sólo había cumplido condena por varios robos, sino que también fue declarado culpable de asesinato.
El sombrero verde que luce Juan Carlos en las imágenes de seguridad inspiró a los agentes a investigar, algo que casi consideraron Antiguo. Los agentes de robos de la Unidad Central Especializada y Contra Delitos Violentos la denominaron Operación Srek -como el ogro verde de la película, pero sin el hacha- y sus compañeros extremeños la bautizaron Operación Grinch.
Como parte de su investigación, registraron cuatro viviendas en Madrid, Arroyomolinos, Fuenlabrada y Toledo. Allí encontraron material que vincula a los perseguidos con el golpe, así como 2.400 euros en billetes de 10 euros. “Podrían proceder de la caja registradora”, sugiere el investigador. Los agentes saben que Juan Carlos compró un coche pocos días después del robo, pero se desconoce el resto del dinero.
