
El Tribunal Supremo ha iniciado los procedimientos para privar a José Luis Ábalos y Koldo García de la fianza de 60.000 euros que impuso a cada uno de ellos para asegurar la responsabilidad económica que les puede atribuir tras el juicio por el atentado con máscara que comenzará el 7 de abril.
El Tribunal Supremo ordenó el pasado mes de diciembre la confiscación de 60.000 euros tras abrir una causa contra el exministro de Transportes y su exasesor. El tribunal acordó esta cantidad después de que la Fiscalía Anticorrupción anunciara que en la vista exigirá a Ineco y Tragsatec una indemnización conjunta de 34.477,86 y 9.500,54 euros, respectivamente, por el perjuicio causado a ambas empresas públicas por la supuesta contratación irregular de dos mujeres vinculadas a Ábalos. En esta decisión, la Sala ya advirtió que si no presentaban esa cantidad de dinero en un plazo de cinco días, sus bienes serían confiscados.
El exdirigente socialista y su exasesor pidieron al tribunal ampliar la libertad bajo fianza del empresario Víctor de Aldama, que se sentará junto a ellos en el banquillo. Sin embargo, el tribunal lo desestimó porque supuso que el comisionista no había tenido ningún papel en las contrataciones supuestamente irregulares en Ineco y Tragsatec. Ahora los jueces han dado el primer paso y han pedido la libertad bajo fianza sólo para Ábalos y Koldo García. La solicitud del tribunal para determinar el patrimonio de ambos se remite al Punto Neutral Judicial, una red informática gestionada por el Consejo General de Justicia (CGPJ) que conecta los juzgados con bases de datos gubernamentales (Ministerio de Hacienda, Seguridad Social, etc.).
El Supremo condenará al exministro, a su exasesor y al empresario Aldama a partir del 7 de abril. Este será el primer juicio contra él Caso Koldoque estalló en febrero de 2024 con la detención de la ex mano derecha de Ábalos e incapacitó no sólo a Ábalos, el primer secretario de organización del PSOE bajo Pedro Sánchez, sino también a su sucesor, Santos Cerdán. Este último no se sentará en el banquillo del Tribunal Supremo ya que sólo se le acusa de la supuesta adjudicación de obras públicas a cambio de cohecho, cuya investigación aún es muy temprana y que, tras la dimisión de Ábalos el pasado mes de enero a su escaño en el Congreso, fue trasladada del Tribunal Supremo a la Audiencia Nacional, por lo que ya no está capacitado.
Ábalos, García y Aldama estarán en el banquillo de los acusados por cohecho, tráfico de influencias, malversación de fondos, implicación en organización criminal, uso y explotación de información confidencial, falsedad y subterfugio. La fiscalía anticorrupción exige 24 años de prisión para el exministro y 19,5 años para su exasesor, mientras que la acusación popular liderada por el PP eleva la exigencia hasta los 30 años para ambos. Para Aldama, sin embargo, tanto la fiscalía como las acusaciones populares redujeron la pena a sólo siete años porque cooperó con el poder judicial incriminándose a sí mismo y proporcionando información sobre la conspiración corrupta.
El tribunal que los juzgará está integrado por el presidente de la Sala Penal, Andrés Martínez Arrieta; su antecesor en el cargo, Manuel Marchena; y los jueces Julián Sánchez Melgar, Andrés Palomo, Susana Polo, Eduardo de Porres y Javier Hernández.
