
El Tribunal Constitucional ha aceptado conocer del conflicto de competencias planteado por el Senado a petición del PP, que tiene mayoría absoluta en esta cámara, por el incumplimiento del Gobierno de su obligación de presentar anualmente a las Cortes Generales un proyecto de ley de presupuestos generales del Estado. Será la primera vez que el Juzgado de Garantía atienda este asunto.
El pleno aprobó por unanimidad la propuesta de la jueza progresista Laura Díez, quien, según fuentes jurídicas consultadas por EL PAÍS, se mostró partidaria de un análisis de este violento conflicto.
El PP mantuvo su mayoría en el Senado, por lo que el pleno del pasado octubre aprobó este conflicto de poder, que finalmente se formalizó a finales de año, tras una decisión meditada basada en las dudas de la “población popular” de invocar un Tribunal Constitucional de mayoría progresista.
El PP alega que el Gobierno le ha privado de la oportunidad de debatir y aprobar los proyectos de ley públicos al no presentar los proyectos de 2026, aunque también denuncia las sucesivas prórrogas de los presupuestos aprobados en 2023. En el plano técnico, señala, entre otras cosas, vulneraciones de los artículos 1.3 y 66.2 de la Constitución, que establecen que la forma política del Estado es la monarquía parlamentaria y atribuyen a las Cortes Generales la aprobación de las proyectos de ley de Presupuestos Generales del Estado respectivamente.
Además, se alega una violación del artículo 134 de la Carta Magna, que regula la presentación de cuentas públicas. En particular, los de Alberto Núñez Feijóo sostienen que el 30 de septiembre es la fecha límite que la propia Constitución establece para que el Gobierno se registre. La Ley Orgánica estipula que esto debe hacerse al menos tres meses antes de los plazos del año anterior, y aunque estos plazos no siempre se cumplen, esta es la primera vez que no se presentan.
El PP denuncia también «abuso de la prórroga».
“Estamos ante un caso de estricta usurpación de poder ya que, al abusar de la prórroga, el Gobierno se atribuye una competencia que no le corresponde y autoriza gastos no previstos en los presupuestos de 2023 y por tanto no aprobados por las Cortes Generales, sobre la base de un presupuesto prorrogado más allá del plazo permitido por la Constitución”, dice el recurso del PP, al que tuvo acceso El PAÍS.
Los representantes del pueblo afirman que se trata de «un perjuicio por menoscabo de las facultades constitucionales, que obstaculiza el ejercicio del poder presupuestario del Senado y que el efecto de dicha función constitucional del Senado no puede disfrutarse debido a la falta de elaboración de los presupuestos por parte del Gobierno».
Además, el PP sostiene que “la prórroga sucesiva y encadenada del mismo presupuesto para 2023, prorrogada año tras año, es inconstitucional” porque “storsiona la anualidad del presupuesto, que pasa a ser plurianual, y supone un uso fraudulento del mecanismo de prórroga para impedir la aprobación parlamentaria de nuevos presupuestos, que por definición deben ser anuales”.
Fuentes del Ejecutivo creen que el conflicto planteado por la Cámara Alta no llegará lejos porque entienden que no se puede obligar a un Gobierno a presentar unos presupuestos sin apoyos. En cualquier caso, el gobierno se ha comprometido a ello.
